Trabajando en la oficina. Miro por la ventana. Aún no ha despertado la ciudad o tal vez no despierte en todo el día. Dependerá de quien se quede.

Recuerdo –cuando todo el mundo era rico- que días como el pasado miércoles más de uno te preguntaba directamente a dónde te ibas a ir de puente. Ahí descubrí que alguna persona, relegando al “ser”, daba preponderancia al “tener” muy de la mano del viajar. Y así nos fue.

Así nos fue y algo nos centró. Volvimos a no viajar para conservar el tener. Y muchos sacaron el ser intentando ayudar a los demás. Y así nos fuimos bandeando hasta hoy.  Miro por la ventana esperando a que mi directora lea la crónica de hoy y no piense que me he vuelto loco.