Si no existiese ADEA, habría que inventarla. Es una gran labor la que realiza desde hace años, aportando un gran valor a los directivos de esta comunidad autónoma. Sin embargo, me saltaré en esta ocasión lo que nos recomendó Dale Carnegie, de no quejarnos o criticar durante una semana algo o a alguien que la vida nos ponga delante.

La semana pasada había expectación ante la presentación del nuevo Club Liderazgo emocional de ADEA a socios, amigos y colaboradores. En esta ocasión, como reclamo, contó con la presencia de Rosa Tous. La empresaria estuvo bien y nos descubrió, incluso, el porqué del oso como emblema de la marca.  A todos los que nos apasiona lo relacionado con la inteligencia emocional y el afán por mejorar en las relaciones personales y empresariales, agradecemos que haya organizaciones que miren y apuesten por esta disciplina.

ADEA

En esta ocasión, muchos de los asistentes consideraron que ADEA nos había hecho un regalo. Pero se había preocupado más del envoltorio (TOUS), que del contenido de la cajita o el regalo en sí. Una introducción muy general al concepto de inteligencia emocional y su aplicación al liderazgo empresarial, leído a trompicones, no resultó de gran incentivo para futuras charlas. El coloquio fue dirigido y moderado en base a preguntas básicas y muy tópicas, sin mención a los diversos estilos de liderazgo (como por ejemplo el liderazgo innovador del que Jim Collins hace referencia en su obra Empresas que sobresalen) o haber ahondado en la importancia de la psicología positiva y el concepto flow en las organizaciones, como defendía Mihalyi Csikszentmihalyi.

Sacando a la luz nuestra empatía y comprendiendo que todo es digno de mejora, animo a los que tutelan el proyecto para que sean hábiles en mostrarnos a verdaderos expertos en Inteligencia Emocional, liderazgo y líderes coach que tenemos en este país. Y brindarnos así encuentros más gratificantes.