Entre los primeros recuerdos de Alberto Guerrero destacan aquellas pequeñas discusiones con su familia porque se quedaba dormido con la radio encendida. Se preguntaba cómo era posible que pudieran salir voces de esa maquinita. Fue tanta la curiosidad que se despertó en él que ya siendo un adolescente se grababa a sí mismo. Los 40 principales fueron su fiel compañía y, cosas del destino, fue el encargado de abrir -siendo muy muy joven- la primera emisora de esta radio musical en Almería. De ahí a Madrid y, de la capital, a COPE Valladolid. Durante más de 20 años ha sido una de las voces por excelencia de las ondas pucelanas. Ahora, desde 2014 exactamente, es el director comercial de COPE y, a pesar de haber cambiado casi por completo sus labores en la radio, su máxima sigue siendo la misma: hacer las cosas con pasión.

  • ¿Ser director comercial supuso dejar de lado toda tu trayectoria frente a los micrófonos?
  • Empecé en antena en 1987 (ya con contrato) en Madrid y en 1992 me vine a Valladolid, donde estuve en antena hasta 2014. En el momento que ocupé el cargo de Director Comercial tuve que dejar de hacer antena porque no podía con todo. Lo bueno es que grabo mucha publicidad y eso me quita el mono (risas).
  • ¿Cómo fue el paso a la nueva tarea comercial después de estar 30 años en las ondas, delante de tu micro?
  • Es un trabajo tan diferente cada día y tan apasionante para mí que no me supuso un cambio muy drástico. Echo mucho de menos el rato de diversión que tenía a diario con el micrófono. Siempre me lo he pasado muy bien. He hecho muchos años musicales hasta que en 2002 pasé a COPE, donde hacía el magacín de la mañana. Pero el cambio no ha sido duro porque sigo hablando con la gente, que es lo que me gusta. Noté más el tema de pensar en los números, en los objetivos que marca la compañía mes a mes. Eso es entrar en otro mundo más de empresa que de entretenimiento, que es lo que a mí me gusta.
  • Has comentado en otras entrevistas que te consideras un “loco”, que te mueve todo, la vidilla de la radio… ¿Te sigue pasando, incluso, en el departamento comercial?
  • Correcto. A mí todo lo que sea entretenimiento me gusta mucho. Cualquier momento que hay, cualquier oportunidad de entretener, me cuelo. Incluso con alguna gestión comercial, si puedo, mi exposición la hago de alguna forma divertida. Me pasó, hace no mucho, que tenía que citarme con una bodega pero debido a la vorágine de horas y carga de trabajo que llevamos, decidí hacer la presentación a través de un video nada formal, muy amateur y sencillo. Les conté de forma muy popular lo que necesitaba. Desde la bodega me dijeron que “menudo morro”, pero me ayudó a cerrar la operación. Ahí vi un hueco para meterme desde el lado del entretenimiento. Me lo paso bien y, si puedo, lo rentabilizo. Quiero que la gente se lo pase bien. Todo lo que sea estar en contacto con la gente y comunicar e interactuar, me parece fundamental.
  • No siempre para vender hay que ser políticamente correcto entonces… 
  • Desde que ocupo el cargo siempre me han reprochado en la compañía el no llevar corbata. No me la pongo porque no estoy cómodo. Sé que somos nuestra propia imagen pero considero que, mientras seamos educados, se puede ir a todos los sitios. Yo soy así y la casa ha decidido ponerme aquí. Y hasta el momento ha funcionado. Yo facturo, y de momento lo hago sin corbata.
  • Hablando del mundo comercial, ¿se puede decir que es un mundo más clásico, más conservador?
  • Yo creo en la publicidad al 100%. La publicidad es necesaria, forma parte de todo, también del entretenimiento. No creo que sea algo clásico. Lo que sí está claro es que la publicidad cada vez encuentra más soportes y más huecos. Cada vez está más expuesta y se moderniza más. En radio, lo que tenemos que intentar es modernizar un poco esa comunicación publicitaria. Hay clientes que quieren la cuña por la cuña pero hay otros que buscan otro tipo de publicidad, que buscan unas recomendaciones especiales que hacen que esa publicidad no se note que lo es. Hay muchos caminos por recorrer en radio, y eso es muy atractivo. En 20 segundos hay que dibujar lo que vemos en la tele o en un autobús. Tenemos mucho camino todavía y muchas fórmulas de comercializar nuestra antena. El 80% son cuñas clásicas pero hay otros caminos que podemos explorar, trabajar y que pueden calar. Eso sí, si algo está claro es que lo que más cala es la repetición, la cuña pura y dura, y es algo que se sigue haciendo en todas las emisoras. Si se hace es porque funciona, y eso es lo que quiere el cliente.
  • ¿Cómo afecta el avance, entonces, de las nuevas tecnologías en el desarrollo de la labor publicitaria?
  • Ahora para informar con un teléfono lo haces. Puedes tener un estudio, una cámara o una máquina de escribir en el móvil. El progreso es lo que tiene. Ocurre lo mismo en la redes sociales, podemos saber todo al momento. Muchas máquinas hacen que se ahorre personal pero, en el departamento comercial eso no pasa. Hasta que no inventen una máquina que trasmita la pasión que se pone a las cosas, seguirán haciendo falta personas que cuenten proyectos. Aunque sea por vídeo o en una reunión, hace falta alguien que transmita ese sentimiento. Por eso creo que el sector publicitario y del marketing goza de muy buena salud, pero no es fácil. Hay que dar muchas patadas porque hay mucha competencia. Ya no sólo hay tele, prensa y radio. Está internet, los autobuses, las redes sociales… Eso algo alucinante que nos hace intentar superarnos cada día. Ahora todo se hace a la carta, la radio, Spotify o Netflix pero, entres donde entres, siempre habrá publicidad. Por eso, si crees en ella, la publicidad te puede dar muchas satisfacciones, porque siempre está presente. Es alucinante. Esto es como todo, la publicidad sin pasión, es imposible. Y venderla mucho menos.
  • ¿La palabra crisis sigue presente cuando negocias con un cliente?
  • Ni siquiera en la crisis, que fue complicada y muchos recortaron en publicidad, el cliente que cree en la publicidad se preocupó. Lo que sí le tuvo más preocupado fue conseguir un buen precio. Quizá cuando más hay que anunciarse es cuando estamos en crisis. Hubo gente que lo entendió y otra buscó aplicar otra tarifa. Ahora, cada uno la utiliza según les convenga. Habrá más o menos épocas de crisis pero, por ahora, aquí seguimos.
  • ¿Cómo ve Alberto Guerrero el futuro?
  • La publicidad es lo que al final va a quedar. Va a estar en la radio, en el cine, en la televisión, en un parque de atracciones o subiendo las escaleras del metro de Madrid o de cualquier ciudad europea… Si encontramos un buen soporte por donde pasen miles de personas, es una oportunidad de oro para mostrar una marca. La publicidad siempre será necesaria y va hacia una clara supervivencia. Pase lo que pase en las empresas, el departamento comercial siempre tiene gente. Hay que salir a vender el producto, porque hay mucha gente que lo quiere comprar. Un medio debe ir de la mano de la publicidad. Antes era impensable que un periodista hiciera prescripción publicitaria pero ahora vemos a muchos, a los grandes, haciéndolo. Eso es porque se van dando pasos. La publicidad y la información siguen estando ahí y deben ir de la mano.