El gallego Bieito Rubido dirige desde hace siete años ABC, un periódico que ha sido testigo de los últimos 115 años de la historia de España. Rubido explica cuál cree que es el secreto de la centenaria trayectoria del diario de Vocento y analiza la situación actual y el futuro del periodismo.

  • ¿Impone dirigir un diario con más de 100 años de historia?
  • En principio, sí. Cuando me propusieron ser director de ABC, claro que me impresionó. Pero solo al principio. Ahora llevo siete años al frente del diario y me he acostumbrado. Le tengo mucho respeto al cargo y me siento muy orgulloso de ser director de un periódico que ha sido testigo de los últimos 115 años de historia de España, pero, ahora mismo, me siento ligero en el cargo.
  • ¿Cuál es el secreto del siglo de historia de ABC?
  • Hay bastantes periódicos centenarios en España, pero en Madrid, en la capital, es el único. Todos los que hay ahora nacieron después de la muerte de Franco. Con lo cual, ABC tiene doble mérito. Además, no es porque sea su director, pero está viviendo una nueva etapa dorada de influencia y de buen periodismo. En todo caso, creo que su secreto radica en el compromiso con sus lectores. Siempre que ha sido leal y fiel a los intereses de sus seguidores, a ABC le ha ido bien. Y las pocas veces que no ha atendido a esos intereses, no le ha ido tan bien.
  • Sin embargo, últimamente se habla mucho de la muerte del periodismo en papel. Y hay quien empieza a creerlo. ¿Ocurrirá?
  • Pues, a lo mejor sí. Pero yo espero que sea lo más tarde posible. Había algún gurú que pronosticó que en 2015 ya no habría papel. Y estamos en 2017. Y vamos resistiendo bastante bien. Yo albergo la esperanza de que haya un repunte. Que las generaciones jóvenes valoren, de nuevo, el orden, la jerarquía, la reflexión y la seriedad que aportan las noticias organizadas entre una primera y una última página.
  • Con todo, es innegable que el periodismo está inmerso en una crisis. ¿Qué factores cree que están incidiendo en mayor medida?
  • La crisis económica coyuntural de 2008 ha contribuido algo. Pero lo que más ha influido ha sido la crisis de modelo y el cambio tecnológico, el paradigma tecnológico. Contamos con un nuevo soporte, el digital, que es el que lo está cambiando todo. A esto se une la facilidad que tiene la gente para acceder a ese soporte. Y es que antes, para poder poner en marcha un periódico, una radio o una televisión era necesario realizar una importante inversión. Ahora, cualquiera desde su casa con un ordenador puede montar un medio.
  • En esa crisis del periodismo ¿qué parte de responsabilidad tienen los periodistas?
  • Igual hemos tenido alguna responsabilidad. Pero creo que en esta crisis los periodistas somos más unas víctimas.
  • También se habla mucho de la falta de rentabilidad. Al final, un periódico es una empresa. ¿Hacia dónde camina el negocio de la prensa?
  • Los periódicos, los medios,…, deben de ser rentables, porque solo así garantizan la libertad. Y lo tienen muy difícil. Creo que una de las soluciones que va a haber es hacer un gran pacto con las grandes empresas tecnológicas, tipo Google o Facebook, para que compartan sus beneficios con los que de verdad generan noticias. Otra solución es crear fundaciones filantrópicas que sostengan los medios. Vislumbramos alguna solución pero está complicado.
  • Y las redes sociales, ¿ayudan o entorpecen al periodismo?
  • Algo ayudan, pero creo que el balance final es peor. Enrarece mucho, crean mucho ruido, ensucian el debate, se guarecen en el anonimato gente que incluso llega a cometer delitos. Las redes sociales, creo, están pendientes de una reforma legal.
  • Una de las funciones de los medios de comunicación es ejercer de contrapoder, auditar a los poderes públicos y económicos ¿Se puede garantizar esta función con tantos intereses cruzados?
  • Sí, sí, siempre ha habido muchos intereses. Y yo creo que sí que se puede realizar. Por eso es tan importante ser rentables, tener independencia económica. Cuando tienes independencia económica puedes ejercer de conciencia crítica del poder, pero cuando dependes del dinero de otros, esa conciencia crítica desaparece. Y hay que ser conciencia crítica no solo del poder político, también del económico, el sindical, el social,..
  • ¿Hay presiones?
  • Sí, pero se sobrellevan bien.