Somos la civilización más conectada de la historia, pero la profundidad de la información que  consumimos es ínfima. No nos interesa, no tenemos tiempo. Lo podemos comprobar si levantamos la vista unos centímetros y nos dedicamos a mirar a nuestro alrededor.

En estos momentos estoy tomando un café mientras mi desconocido vecino de barra está “empotrado” en la pantalla de su móvil recibiendo y enviando whatsapps con dos dedos trabajando a velocidad de vértigo. A mi otro lado, un ejecutivo de corbata revisa los mensajes del correo mientras mordisquea un croissant. Acaba de cerrar el correo y ahora repasa los últimos tweets. Le ha gustado algo, que ha engullido en céntesimas de segundos y retuitea. Entra un amigo del treinteañero y, sin apenas saludarse, le enseña algo en Facebook (creo que es un video). Muertos de la risa lo comparten. Al minuto dejan de hablarse para centrarse uno en sus whatsapps y el otro en Snapchat….¿les suena la escena?

Según datos de Google de 2015, destinamos una media de 147 minutos (o sea, casi tres horas diarias de nuestra vida) a navegar por internet desde el móvil, a responder whatsapps y chatear como si se acabara el mundo hoy mismo, a etiquetar a quien a su vez nos has etiquetado o mencionado, aunque no le conozcamos, a enviar titulares sin ni siquiera pinchar en el enlace…es la Generación Hit. Y nos toca conseguir llegar a sus cerebros, o mejor dicho, a sus corazones.

¿Pero cómo conseguimos que cualquiera de estos compañeros de barra que les he descrito antes, o sea nuestros públicos, dediquen un ratito de sus multiconectadas vidas a “atender” nuestros mensajes?

En  este escenario representa un verdadero milagro y una obra maestra de la creatividad crear  contenidos capaces de interesar, que sean consumidos, compartidos y, además, nos permitan interactuar con nuestros públicos ofreciéndoles emociones inmediatas y pasajeras.

El cambio es tan brutal que nos ha pillado a todos por sorpresa. Eso está claro. También a los departamentos de Comunicación y Marketing de las empresas, que, al igual que están haciendo los medios, intentan subirse a este tren ya en marcha.

Como dircoms, creo que el reto ahora es modificar también nuestras propias estructuras de trabajo a la hora de generar estrategias. Tirar a la basura antiguos esquemas, totalmente apolillados, y lanzarnos a descubrir cómo debemos hacer las cosas para lograr el famoso engagement con nuestros públicos. Sólo así ofreceremos contenidos interesantes y desplegaremos campañas eficaces para los objetivos de negocio de nuestras empresas.

En fin, está claro que desde hace tiempo ya toca abrir ventanas y airearnos un poco. La Generación Hit no espera.

Nota: Creo que he excedido, y en mucho, los diez segundos de atención que me correspondían en sus multiconectadas vidas. Mil gracias por su atención y sesuda lectura. En la próxima “Despensa” les regalo un meme y dos gif!. Igual, hasta les pido que compartan…