La censura quiere instalarse de nuevo en este país. La vicepresidenta Carmen Calvo nos ha sorprendido a todos al proponer controlar a los medios de comunicación y limitar la libertad de expresión.

Las informaciones vertidas sobre los ministros de Justicia, Dolores Delgado, y de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, ha generado en el gobierno la necesidad de callarnos con la excusa de proteger al sistema frente a informaciones falsas y malas prácticas. De hecho, el mantra de esta semana ha sido resolver lo que no les interesa incluyéndolo en el capítulo de las ‘fake news’.

Me recuerda al mismo argumento utilizado por los gobiernos de carácter autoritario cuando se han visto amenazados por la crítica a ese poder por parte de la prensa libre.

En España la libertad de expresión ya está regulada habiendo, incluso, mucha jurisprudencia. Ya existen mecanismos legales para protegernos frente a posibles abusos. La línea que separa democracia y libertad de expresión es muy fina y limitar una significa limitar a la otra. La solución que han encontrado Pedro Sánchez en sus vacaciones a Florida y Carmen Calvo ha sido que suprimir todo tipo de líneas.

El debate y la pluralidad se sustentan en la libertad de expresión enriqueciendo la convivencia de una sociedad. Para ello es necesaria la crítica al poder. Los profesionales tienen la obligación ética y códigos deontológicos de decir la verdad en sus informaciones y el Estado de derecho cuenta con todo tipo de mecanismos para garantizar el correcto desarrollo del derecho constitucional a recibir un información libre, plural y veraz. La jurista constitucionalista, Carmen Calvo, no debió ir ese día a clase y su jefe, el doctor, no se ocupó de ello en la famosa tesis.

Intuyo que el “ya te lo decía yo” de Pablo a Pedro comienza a surtir efecto. Tras la dimisión de dos ministros en cien días y con fecha de caducidad de otros dos -gracias a la información de la prensa libre- sólo hay una manera de parar esta sangría nunca vista en un gobierno: callar la boca a los medios insurgentes. Y si hay penas de cárcel, mejor.