La alcaldesa madrileña se ha cubierto de gloria. Llegó con pinta de abierta, libre y progre –puede ser que lo sea- y abierta, libre y progresista ha pasado a querer controlar a los periodistas. Una web tiene la culpa. El objetivo es desmentir y puntualizar informaciones.

Hay una federación de periodistas –FAPE- que nunca sale en los medios. Hoy ha aparecido para recordarnos que el periodista tiene el objetivo de ejercer ese contrapoder imprescindible en la sociedad.

Una quiere defenderse de las noticias falsas y otros lamentan iniciativas impropias de una sociedad democrática. Unos defienden su código deontológico –rigor, confirmación, veracidad y ética- y otras no se lo creen.

Unos avisaron que estos señores vendrían a poner vendas en la boca y otros –también periodistas- les auparon.

censurahisia[1]