A Pedroche decidimos dejarla de lado 11.754.000 telespectadores y aún así ha conseguido acaparar titulares de muchos de los medios de nuestro país.

Hago mención especial al penoso artículo -‘La Pedroche, con un par’- escrito por Esther Mucientes en defensa de la de Vallecas. El par de ovarios, del que nadie duda, es la pobre línea argumental de aquella periodista que no encuentra recursos suficientes para hacer una critica solvente y profesional.

Reconozco que soy uno de los 7.926.000 de espectadores que me quedé con la corrección y el estilo mostrado por Anne Igartiburu y Ramón García. No pediré disculpas a nadie al optar por la belleza y no por una estética alejada de lo hortera y del más puro estilo ‘chonista’. Me quedo con la idea de “viste vulgar y sólo verán el vestido, viste elegante y sólo verán a la mujer”.

No hace falta imaginar mucho para intuir el círculo y la clase que debe rodear la intrépida vida de Mucientes. Mascando chicle escribiría el alegato en favor de la libertad de la mujer que realizó a su musa de la televisión y que contrasta con la opinión de muchas mujeres que consideran un flaco favor el que les hacer diariamente la presentadora.

Optar por lo ordinario y cutre es un camino con poco recorrido y si, además, lo pretendes enmascarar  con un discurso facilón y feminista se convierte en una clara muestra de indigencia intelectual. Estoy convencido que a Pedroche le encantaría que la viesen todos los menores de edad pero el poder del mando es lo que tiene. ¿Pero qué podíamos esperar del próximo Pulitzer español? ¿Qué significado tendrá en sus brillantes cabezas la cosificación del cuerpo femenino? ¿Qué culpa tienen sus padres de no haber entendido lo que es el pudor?

Los doce millones de espectadores que dimos la espalda a Pedroche coincidimos en que cada uno puede vestir como quiera pero eso no significa que pensemos que es legítimo acosar a nadie y mucho menos violar a una mujer. Este es el brillante argumento en el que se ampara Mucientes que, respaldado  por la dirección de El Mundo, pretende juzgar a los que criticamos salir en bolas a presentar unas campanadas en Noche Vieja.

Antes de escribir, Mucientes,  debería haber analizado y comparado con el contenido de las campanadas de La 1. Le hubiese decepcionado el vestido y la capa pero no es lo importante. Comparando mensajes a uno se le ilumina la razón.

“Sobre gustos no hay nada escrito” pensará la ilustre periodista y está equivocada porque sobre gustos hay mucho escrito. Otra cosa es que ella no haya tenido tiempo para leerlo.

Mención aparte merece el fracaso estrepitoso de Telecinco y la elección de Terelu Campos, Kiko Hernández, Mila Ximénez, María Patiño y Lydia Lozano como presentadores de las campanadas. No recomiendo que las vean para no sentir vergüenza ajena.

Estas son las audiencias de las campanadas de este año:

  • La 1 con Anne Igartiburu y Ramón García: 41.2% y 7.926.000
  • Antena 3 con Cristina Pedroche y Alberto Chicote: 21.8% y 4.189.000
  • Telecinco con ‘Sálvame’: 8% y 1.531.000
  • laSexta con Iñaki López y Cristina Pardo: 7% y 1.345.000
  • La 2: 3% y 576.000
  • Cuatro con ‘Sálvame’: 2% y 376.000