• La firma madrileña, especialista en Derecho Audiovisual, ayudó a varios licitadores a elaborar la memoria para el concurso que sacó la DGA en noviembre
  • Los abogados han sido condenados por el Juzgado de lo Penal Número 3 de Gran Canaria por un delito continuado de falsificación de documento oficial

El bufete Díez & Romeo, que lleva años asesorando a empresas que aspiran a una licencia de radio y televisión, ha sido condenado por el Juzgado de lo Penal número 3 de Las Palmas de Gran Canaria, por un delito continuado de falsificación de documento oficial.

Según ha podido saber este medio, la firma de abogados madrileña habría sido la encargada de elaborar las memorias presentadas por algunos licitadores, que aspiraban a una de las 32 licencias de televisión TDT y 7 licencias radiofónicas FM, que ha sacado a concurso el Gobierno de Aragón. Sin embargo, el despacho no avisó a estas empresas de la eventual incompatibilidad en la que podrían llegar a incurrir al actuar de esta forma. El concurso, según han informado desde el Departamento de Presidencia y Justicia del Gobierno de Aragón, todavía no se ha resuelto.

En todo caso, la condena impuesta por la justicia canaria, y que se recoge en una sentencia de 24 de abril de 2015, es resultado de la actuación del bufete en Canarias. La firma de abogados Díez & Romeo tramitó decenas de solicitudes para un concurso de emisoras de radio en las islas, pero, concretamente, 41 no fueron entregadas en el plazo previsto. El juez considera probado que los letrados, a quienes impone una pena de un año y nueve meses de prisión y una multa de 5.500 euros, falsificaron un sello de la oficina de Correos para aparentar la entrega en tiempo y forma de esas solicitudes.

El despacho también ha tenido problemas en la Comunidad Valenciana, donde, hace unos años, un juez abrió una investigación para detectar la presunta comisión de delitos de falsedad documental en 50 proyectos técnicos presentados por ocho empresas de comunicación que optaban a licencias radio FM. Al parecer, en dichos proyectos aparecían las firmas de unos ingenieros que jamás habían trabajado para el bufete.