El periodista de información política Conrad Blasquiz volvió hace dos años a la Aljafería. Un edificio que conoce bien, por ser sede de las Cortes de Aragón. Recorrió sus pasillos durante más de 15 años, escribiendo sobre la actualidad parlamentaria de la comunidad autónoma para las páginas de El Periódico de Aragón. Ahora, lo hace para su propio blog, Desde la Aljafería, un cuaderno de bitácora en el que el también consultor de comunicación da rienda suelta a su pasión por la información política, de la que nos habla en esta entrevista.

Hace dos años, lanzabas el blog Desde la Aljafería para profundizar en la actualidad política. ¿Qué buscabas con esta iniciativa?

Buscaba explicar un tema tan complejo como la política de una manera que pudiera entender todo el público. Quería aportar otra forma de ver las cosas y de entender la realidad política. Que Desde la Aljafería fuera entendible para todos: para los políticos, pero también para los ciudadanos que no son expertos en el tema. Y así es como nace el único videoblog de política que hay ahora mismo en Aragón, para acercar estos temas a la sociedad y, además, hacerlo en un video de no más de minuto y medio. Esa es la clave. Porque en los tiempos de aceleración y de infoxicación que vivimos es difícil retener la atención de la gente más allá de ese tiempo.

El periodismo político actual ¿es más de declaraciones que de análisis?

Ahora, el periodismo sosegado, el de análisis, prácticamente no existe. Y menos en política. Hoy en día, los medios de comunicación viven bajo la tutela dictatorial del ‘Me gusta’, de la información rápida y del titular fácil. En muchas ocasiones se trata de ver quien llega antes y quién cuelga el titular más rápidamente. De hecho, te encuentras con que noticias que se han lanzado a las nueve de la mañana, a mitad de mañana, han desaparecido ya de la portada engullidas por otras. Nunca me ha gustado ese tipo de periodismo. No analiza. No aporta nada más allá de un titular. Frente a eso, las informaciones del blog pretenden explicar de una forma más reflexiva por qué pasan las cosas. Las crónicas parlamentarias son más sosegadas y se escriben con más tranquilidad. No se trabajan con la celeridad de un medio de comunicación. Aquí, eres tú quien maneja los contenidos y los tiempos. Y a esto se añade el que se hace con imágenes y con vídeo, porque es la mejor forma de llegar a la gente, porque cada vez se lee menos.

El hecho de hacer las crónicas en vídeo es uno de los puntos diferenciadores de ‘Desde la Aljafería’. ¿Cambia mucho la forma de informar desde un medio convencional a hacerlo en este formato?

Claro. El lenguaje es distinto: más accesible, más transparente, más fácil, con ideas más claras, con sujeto, verbo y predicado,… En definitiva, se trata de hacerlo entendible para todo el mundo. Y en este contexto, otra de las cosas que busco es aproximar el trabajo que se hace en las Cortes de Aragón a la ciudadanía. Es decir, si se firma una determinada ley, contarle al ciudadano en qué le va a beneficiar, cómo le va a afectar,… Y que lo haga el ponente de esa normativa, pero de una manera clara y sencilla. Y es que, al final, toda nuestra vida depende de la política. La política está en todo. Asimismo, soy de los que piensa que los políticos son servidores públicos y defiendo su labor. Tenemos los políticos que nos merecemos, porque son un reflejo de la sociedad.

¿Y qué acogida ha tenido la iniciativa?

Me ha sorprendido la enorme capacidad de seguimiento que tiene. Hay mucha gente a la que le gusta la política. Quizás, el problema es que los periodistas no siempre sabemos llegar a esa gente.

Al margen de la evolución tecnológica que ha vivido el sector en estos últimos años y de los diferentes formatos que hay en la actualidad, ¿ha cambiado mucho la forma de informar de política desde tus comienzos en esta profesión? ¿Qué es lo que ha cambiado más?

El periodismo que se hacía cuando yo empecé es diametralmente opuesto al actual. En este punto, la tecnología también está obligando a un periodismo menos reflexivo y de menos análisis. Las grandes crónicas políticas de antaño, en las que el periodista transmitía a la sociedad lo que estaba viendo, prácticamente han desaparecido. En prensa escrita, aún se hace alguna, pero cada vez menos. Además, a esto se suma otro problema. Y es que hoy todos queremos ser periodistas. Hay gente que por tener un blog o escribir en una red social se considera periodista. Y no es así. Todos los médicos no tienen blogs y hay gente que tiene blogs que dan consejos médicos, pero no son médicos (con el peligro que eso puede tener también). También hay gente que, de alguna manera, se está apropiando de las redes sociales y se consideran periodistas. Y no, no lo son.

Un periodista tiene una forma de actuar y una profesionalidad, como la tienen los abogados, los arquitectos o los médicos. Yo no le dejaría la construcción de mi casa a alguien solo por que tuviera un blog de arquitectura. Y ahí tenemos otro gran reto los periodistas: volver a recuperar la confianza de la sociedad en nuestro oficio. Porque, sí, ahora todo el mundo lanza fotos, titulares, vídeos y demás. Pero, ¿qué filtro pasan?

Los políticos también han cambiado. ¿Cómo afecta eso a la hora de hacer información política?

Los políticos de ahora son más mediocres. Cuando yo empecé hace 30 años, en las Cortes de Aragón había políticos. Políticos sosegados, con los que te sentabas y hablabas, que sabían cuál era su papel y cuál era el tuyo. Había mucha complicidad. Hoy en día, igual que los medios, creo que los políticos se mueven por el titular fácil y rápido. En muchas ocasiones, el mensaje que lanzan está pensado para redes sociales. Es más, incluso se ha llegado a un punto en el que las reacciones de los políticos a hechos destacables o importantes se hacen vía Twitter. Y es algo que no deberíamos admitir los periodistas. ¿Desde cuándo un tuit puede considerarse una declaración? Me parece muy bien que opinen de lo que quieran, pero como políticos se deben a la sociedad y, por tanto, deben enfrentarse a las preguntas de los periodistas que somos los intermediarios entre la sociedad y la clase política.

El sector de la información política es un caldo de cultivo ideal para las fake news. ¿Qué hacemos con esto?

Los periodistas somos los únicos que podemos evitar las noticias falsas. Los únicos que podemos garantizar que lo que contamos no es falso. Tenemos un código deontológico, una profesionalidad, contrastamos las informaciones, las fuentes,… cosas que otros, los que intoxican, no hacen.

¿Echas de menos ‘aquellos maravillosos años’ de tus inicios?

Sí, sí que se echa de menos aquel periodismo. Pero bueno, en la actualidad, también hay excepciones y todavía quedan periodistas que hacen crónicas más reflexivas. De hecho, frente a esta lucha por la inmediatez, en EEUU ya hay cosas que están empezando a cambiar. Ya hay periódicos que apuestan por cinco o seis noticias y titulares que no se mueven de su home en todo el día. ¿Por qué? Porque son sus grandes apuestas.

Estás al frente de la tertulia política que se emite a diario en Ebro FM y Canal 15 TV y eres colaborador en Aragón TV.  Como experto en información política y en comunicación, ¿cómo llevan los partidos aragoneses su Comunicación?

Ahora todos los partidos tienen sus responsables de prensa. La comunicación ocupa cada vez un puesto más importante en las formaciones políticas. Y tiene que ser así porque la política se entiende cada vez más como Marketing. En la actualidad, parte de la política es la imagen que transmiten los líderes políticos. Ahora en política no solo importa el contenido, también la imagen. Por esos los políticos se rodean de expertos en imagen, marketing, comunicación y no tanto de expertos en ideología y en contenidos. El contenido ha pasado a un segundo plano. Evidentemente, la Comunicación Política está subiendo, porque la necesitan. En la política actual, gana peso la imagen y lo pierde el contenido.

Vivimos tiempos políticos intensos. Esta efervescencia, ¿ha reavivado el interés ciudadano por la información política o empieza a haber una sensación de hartazgo?

Sí que es verdad que estamos viviendo un año complejo. Nunca se habían celebrado tres elecciones en un año. Pero también es verdad que, hasta ahora, los temas políticos no habían copado tanto el interés de los ciudadanos. De hecho, hay canales de televisión que basan buena parte de su programación en la política y están creciendo en audiencia y manteniéndose en unos niveles muy buenos. La política interesa y mucho. Porque todo es política. El problema es cómo se explica y en qué formato. De alguna manera, La Sexta ha encontrado la llave para llegar con estos temas a la sociedad. Y a mí también me gustaría encontrar la llave con mi blog. Porque la política hay que hacerla digerible para el gran público. No se puede hablar de enmiendas a la totalidad, hay que explicar qué es, para qué sirve, que es lo que cambian y en qué le va a afectar. Eso sí, dicho esto, también es verdad que hay mucho hastío.

En su campo informativo conviven periodistas y políticos. ¿Dónde está el límite en la relación que mantienen?

En una relación profesional. Cada uno tiene que saber dónde está. Como periodista, hay que ser honesto con el político. Cuanto más honrado y profesional seas, más facilidad tendrás de acceder a determinada información. Pero siempre guardando las distancias. La complicidad y compadreo que se intuye, a veces, entre políticos y periodistas o algunos medios, me asusta. Porque, además, es algo que nos desprestigia a todos.