La 34º edición de El Sol ha iluminado Madrid durante el 6 y 7 de junio. El Festival Iberoamericano de la Comunicación Publicitaria ha estrenado su nueva sede, inundado la capital española de creatividad de la mano de sus más de 1.600 participantes de 170 agencias procedentes de 16 países. Sin embargo, no todo han sido luces en la cita, en la que Ruavieja y su campaña El tiempo que nos queda firmada por Leo Burnett han sido las grandes triunfadoras. En ExtraDigital, hemos apreciado también alguna sombra.

  1. Una escenografía pobre

El Sol llegaba por primera vez a Madrid y lo hacía en el Teatro Circo Price. Sin embargo, la pista central no brilló todo lo que tenía que hacerlo, con un atril como único elemento decorativo y con una sencilla iluminación. La imagen que se transmitía no correspondía al interesante y atractivo contenido de las ponencias de los conferenciantes ni a una cita en la que se premian las mejores y más originales e innovadoras acciones de publicidad. Se echó de menos algo de creatividad y una escenografía más atractiva.

En este sentido, lo más espectacular, que eran las cuatro grandes pantallas que colgaban de una estructura con forma de cubo situada encima del escenario, tampoco lucieron todo lo que deberían haberlo hecho. No sabemos si pensando en el formato vertical que impera en las redes sociales o, simplemente, por despiste, la altura a la que estaba colgada esta gran pantalla hacía difícil dar protagonismo al conferenciante sin que ésta desapareciera de las fotografías horizontales que se hicieron de la cita.

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  1. Un escenario circular que a veces no lo era

Un escenario circular, como el del Circo Price, intensifica la comunicación del ponente con el espectador y fomenta su participación en el espectáculo que se esté desarrollando. Sin embargo, en muchos momentos de la 34ª edición de El Sol, ese escenario circular no era tal. Las sillas que había en la cara trasera del atril no se ocupaban, con lo cual, el conferenciante se dirigía solo a su frente, con un triste panorama de sillas vacías de fondo.

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  1. Sin conexión WiFi

Sorprende que en el Festival Iberoamericano de la Comunicación Publicitaria, en el que la creatividad en nuevas tecnologías fue protagonista y en el que se habla de Innovación y Comunicación, no hubiera habilitado algo tan común como una conexión WiFi. Esto complicó el trabajo de aquellos profesionales que cubrían el mayor evento de la publicidad en España e Iberoamérica.

  1. Una improvisada sala de prensa en las gradas

Pero si algo echaron de menos los profesionales de la información que se acercaron hasta el Circo Price para contar todo lo que pasaba sobre su pista central fue, además de una conexión WiFi, una sala de prensa o un espacio habilitado para poder hacer su trabajo. Escribir con el ordenador sobre las piernas, sentados en una butaca de circo durante ocho horas y con la mera iluminación de la pista central no son las condiciones más idóneas para desarrollar su trabajo.