En los últimos días estamos leyendo en las redes sociales voces que reclaman a los medios de comunicación españoles que no permitan que Vox participe en los debates electorales que están organizando con motivo de las distintas elecciones que se celebrarán en España los días 28 de abril (Generales) y 26 de mayo (Europeas, municipales y el grueso de las autonómicas).

Los partidarios de la exclusión del partido de Santiago Abascal aluden a la necesidad de no darle más cancha de la debida y de no blanquear el discurso de una formación política a la que tildan de homófoba, racista y sexista y a la que acusan de expandir noticias falsas para generar un caldo de cultivo en la opinión pública propicio para sus tesis.

Las televisiones y radios públicas están sujetas a las leyes electorales y por tanto limitarán la presencia de Vox a lo que les corresponda en función de sus anteriores porcentajes de voto, es decir, que la presencia de este partido será residual y tenderá a cero.

Pero, en el caso de las televisiones y radios privadas, la situación cambia. Hay cadenas como La Sexta que han anunciado públicamente que invitarán a Vox a sus debates (ya veremos si van: en su relato político, La Sexta es un medio progre, rojo y malvado que les maltrata) y emisoras de la SER que han invitado ya a representantes de Vox a sus debates (Rocío Monasterio ha participado en el debate del 8-M).

A mi juicio, las cadenas tienen que invitar a Vox a esos debates y permitir que expresen sus opiniones. De hecho, esto último ya lo hacen. E incluso podríamos preguntarnos si no se están aprovechando también del fenómeno Vox (como antes hicieron con Podemos) para mejorar sus audiencias ahora que todo el mundo habla de ellos.

En cuanto a la participación en los debates, soy firme partidario de su inclusión por razones que me parecen elementales.

En primer lugar, porque los medios no pueden vivir de espaldas a la realidad. Y Vox ya es una realidad aunque nos pueda pesar (Andalucía: más de 400.000 votos en las elecciones de diciembre).

Y, en segundo lugar, porque si de lo que se trata es de desmontar sus argumentos, no veo mejor momento que hacerlo que en las vísperas de la campaña, confrontando sus ideas con las del resto para que los ciudadanos se den cuenta de a a lo que podrían estar votando si les apoyan.

Nos quejamos mucho de que Vox inunda de bulos los grupos de whatsapp y las redes sociales con mensajes tan primarios y emocionales como tóxicos.

Pues bien, si esto es así, los medios de comunicación tienen la responsabilidad de obligar a Vox, como al resto de los partidos, a tener que confrontar con los demás con el riesgo de que les pillen sus (presuntas) trolas, falsedades y contradicciones. Y eso se hace…invitándolos a los debates de los medios de comunicación y confrontando dialécticamente con ellos. En democracia, no hay otra.