Estamos acostumbrados, por desgracia, a que nuestros políticos -sean del color que sean- cada vez ‘que suben’ al gobierno paralicen reformas, deroguen leyes creadas en la pasada legislatura y cambien acuerdos tomados por gobiernos anteriores.

Lo que es inconcebible es que a dos meses del comienzo del nuevo curso escolar el recién instaurado gobierno de Lambán paralice la aplicación de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) cuya entrada en vigor estaba prevista para el próximo curso. Y a mayor abundamiento, resulta que muchos colegios están a la espera, en pleno mes de julio -repito y a dos meses del comienzo del nuevo curso escolar- de las instrucciones que la Consejería de Educación prevea dirigir en los próximos días.

Me parece una absoluta irresponsabilidad por parte de nuestros dirigentes. Lo escribo de los nuevos o en su defecto de los anteriores si hubiesen hecho lo mismo. Termino aquí aunque deben saber que este Cronista opina que:

1.- Me parece una falta de respeto al alumno. Luego se quejarán de que somos los últimos en todos los informe educativos que vayan sacando más allá de nuestras fronteras.

2.- Me parece una falta de respeto al ciudadano que demanda -legislatura tras legislatura-un pacto de estado educativo.

3.- Me parece una falta de respeto a todo el profesorado, incluido los que están a favor de cambiar la LOMCE.

Y lo más importante, la inmensa mayoría no se habrá leído la Ley pero debemos imponer lo contrario porque no es la ley hecha por los míos.

Esto va de sumar, no de vencer.