• El presidente electo de la Global Alliance for Public Relations and Communication Management imparte un seminario en Zaragoza sobre neurocomunicación
  • José Manuel Velasco destaca la importancia de ir más allá de la imagen para alcanzar la reputación deseada y no perder en el largo plazo

El mayor conocimiento del cerebro ha abierto las puertas para la manipulación consciente de la forma en que las personas tomamos las decisiones, especialmente en el ámbito del consumo de productos y servicios. Este es uno de los temas que ha abordado el presidente electo de la Global Alliance for Public Relations and Communication Management y consultor de comunicación, José Manuel Velasco, en el seminario Neurocomunicación: de la manipulación a la responsabilidad, organizado en Zaragoza por Dircom Aragón.

“La comunicación debe trabajar de forma responsable la gestión de las emociones con el fin de crear una cultura que profundice en los valores humanos que crean comunidad”, ha señalado Velasco, al tiempo que ha recordado que la tentación de la manipulación sensorial es alta y es estimulada, además, por las tendencias psicosociales de la sociedad del consumo.

En su opinión, para comunicar de forma responsable y evitar la manipulación, el dircom debe trabajar con pensamientos descendentes, es decir, con aquellos que requieren reflexión. Velasco ha comentado que es una tarea mucho más complicada, que necesita más tiempo, pero es clave para alcanzar la reputación deseada. “Si sólo nos centramos en la imagen y no en la reputación, perdemos en el largo plazo”, ha expresado el consultor de comunicación.

Actualmente, esta labor es complicada, ya que nos encontramos en una sociedad sumida en la confusión, el ruido, el egoísmo, la prisa, la estupidez y la paradoja. Ante esta situación, Velasco ha señalado que el dircom debe tener una visión panorámica. “No podemos conformarnos con lo que parece que se ve”, ha recalcado. El siguiente paso es actuar sobre los pensamientos descendentes y combatir la confusión creando referencias y buenos ejemplos; el ruido con criterio y valores; el egoísmo con solidaridad y humanidad; la prisa con sosiego y procedimientos; la estupidez poniendo contexto y la paradoja con coherencia, hablando menos y escuchando más.