• Un estudio del IESE y Atrevia pone de manifiesto que estas organizaciones no aprovechan el potencial de la comunicación para favorecer su negocio, imagen y reputación
  • La mayoría de los empresarios admite que una comunicación formal contribuye de forma positiva a la evolución y crecimiento del negocio

La gran mayoría de las empresas familiares no disponen de un protocolo específico para gestionar la comunicación con los medios ni con otros grupos de interés. Así se refleja en el informe Los valores y la comunicación en la empresa familiar, elaborado por la Cátedra de Empresa Familiar del IESE y ATREVIA, en colaboración con ADEFAM, que, además, pone de manifiesto que este tipo de organizaciones no aprovecha el potencial de la comunicación para favorecer su negocio, imagen y reputación.

Y es que, a pesar de que el 81% de los directivos considera que la comunicación se trata de una herramienta que ayuda a transmitir los valores de la empresa familiar, el 76% de estas organizaciones no la gestiona y carecen de un plan de comunicación. No obstante, ocho de cada diez encuestados admiten que una comunicación formal contribuye de forma positiva a la evolución y crecimiento del negocio. En este sentido, según recoge el informe, después de una tradición de bajo perfil se dan cuenta de que la única manera de proteger la reputación de la empresa, a la que se le da una enorme importancia, es estar preparado. La ausencia de estrategias comunicativas poder derivar en el error de no aprovechar al máximo las ventajas que otorga el sello de compañía familiar en el negocio.

En este sentido, los encuestados consideran que la clave para ello son la formación y la preparación. Sin embargo, todavía son pocas las familias que tienen definidos sus protocolos de comunicación externa y que forman a los miembros de la familia en esta materia. Estructurar es clave, incluso cuando se decide dejar al frente de la Comunicación mediática a los ejecutivos y reservar a la familia para situaciones muy especiales. Debido al bajo perfil comunicativo declarado, muchas de las empresas familiares corren el riesgo de no poder afrontar una crisis con garantías desde el punto de vista de la comunicación.