Por una vez Dani Mateo se ha puesto serio. “¡Qué acabe cuanto antes!”, rogó ante la atenta mirada de Wyoming. Razones para perder el sentido del humor -aunque sólo sea por un momento- no le faltan. Está acusado de dos delitos, uno de ofensas o ultraje a símbolos de España y otro de odio, y su historia con la bandera ha dado –varias veces- la vuelta al país e incluso ha trascendido fronteras.

Las ampollas que levantó su polémico sketch han provocado, no sólo una ola de críticas, sino también la llamada popular al boicot. Boicot contra el bar que tiene en Malasaña y, por su puesto, boicot publicitario. Cuatro marcas han decidido romper acuerdos con Dani Mateo y, por extensión, con El Intermedio y La Sexta. La primera fue Clínica Baviera, que decidió prescindir del cómico como imagen de marca de su campaña, en la que también participan otros famosos como Marron, del Hormiguero, o Ricky Merino, de OT 2017. A ella le siguieron la firma de maquillaje Pinceles Vendetta y las de ropa Álvaro Moreno y Neuw Denim, que, viendo el ambiente que se cocía en las redes, se apresuraron a comunicar su decisión de dejar de ceder sus productos al programa de La Sexta.

Ante el aluvión de críticas, que llovían en todas direcciones dirigiéndose tanto hacia el humorista como a clínica oftalmológica, Dani Mateo tuvo que cerrar su cuenta de Twitter, aunque regresó poco después para disculparse con Clínica Baviera y expresar públicamente que “entendía que se retirasen ante la polémica suscitada”. Él lo entendía, pero muchos otros no lo hicieron. Como su compañero Gonzo, que en la misma red social escribió: “A Clínica Baviera le gusta contratar actores que en sus anuncios digan las frases que ellos les escriben, pero luego ven un sketch en la tele y creen que los actores hacen lo que les sale de los co***es. Ojalá fuera así. Pero no; lo de Clínica Baviera con Dani es mucho más triste”.

Las marcas aludieron a la Constitución y el respeto de los símbolos nacionales para justificar la decisión, pero está claro que la publicación en redes del listado de empresas que se publicitaban en El Intermedio también tuvo algo que ver. Muchos consumidores vieron en la espantada comercial miedo a las represalias en forma de pérdida de ventas más que la búsqueda de coherencia con los valores corporativos. Y es que… ¿estas marcas no sabían el tipo de programa y personaje con el que estaban vinculando su imagen? ¿Se les había escapado que El Intermedio es un programa de humor basado en la sátira política que funciona precisamente por su toque irreverente y provocador?

Tal vez lo sabían, pero consideraron que en esta ocasión Dani Mateo se había pasado de la raya. Podría ser, pero recordemos que lo de limpiarse los mocos con la bandera de España ya se había visto antes en televisión cuando Ana Morgade hizo exactamente lo mismo en un sketch para El club de la comedia y lo único que provocó ese episodio en ese momento fue una petición en Change.org que consiguió 59 firmas. Bien es cierto, que eso fue en 2014 y que la coyuntura social y política actual no es la misma. Además, y para más inri, en esta ocasión fue un catalán el que se sonó los mocos con la bandera de España.

En este contexto actual de crispación política con Cataluña (el contexto siempre es importante), el sketch de Dani Mateo cayó como una bomba. Y cuando cae una bomba, estallan las redes sociales. Y en ese escenario, hay que actuar rápido y no es fácil tomar decisiones coherentes cuando el consumidor empoderado ejerce su presión. Al fin y al cabo, no todos somos Vodafone y podemos permitirnos no ceder –al menos hasta el dante hastaghs como #VodafoneMojate y #BoicotVodafone. Ni todos somos Dani Mateo y nos tomamos con tanta deportividad la retirada de espónsores. Y si no, que se lo digan a Madonna, que desde 1989 sólo bebe Coca-Cola. Aunque su mayor venganza hacia Pepsi no ha sido esa, sino el haber logrado que la canción “Like a virgin” y su beso con un santo negro sea los más recordado de toda su carrera. Ya lo dice el dicho popular, lo que a unos espanta a otros encanta. No se puede gustar a todo el mundo. Los artistas parecen tenerlo claro, ¿pero y las marcas?

Ángela Caruncho es experta en comunicación y relaciones públicas. Ha trabajado como consultora en Burson-Marsteller y actualmente es socia fundadora de la firma Missing Ondina.