• La mayoría de los trabajadores de la cervecera madrileña no pueden acceder a sus ordenadores
  • El Instituto Nacional de Ciberseguridad ha informado que en España han sido atacadas 600 empresas

Cinco días después del ciberataque del virus Quiero llorar (traducción de WannaCry), el virus que se difundió por medio mundo, la cervecera española Mahou no se ha recuperado de sus nocivos efectos. La mayoría de sus trabajadores se encuentran, literalmente, cruzados de brazos.

Ayer, cuando los trabajadores se incorporaron a sus puestos de trabajo se encontraron con unas pegatinas en sus ordenadores. Eran de tres colores: azules, rojas y naranjas. Las pegatinas de color azul permitían acceder a los ordenadores, aunque a primera hora de la mañana de poco les sirvió, ya que no tenían acceso a Internet.

Aquellos que tenían la pegatina roja directamente no podían acceder a su ordenador porque “está arreglándose”, mientras los que tenían las pegatinas de color naranja eran ordenadores infectados que aún no estaban arreglados.

El pasado viernes, día en el que se produjo el ciberataque, Mahou obligó a sus empleados a apagar tanto el móvil como el ordenador para, posteriormente, enviarlos a casa ya que era imposible trabajar. Ayer, la mayoría de los trabajadores de Mahou seguían sin poder trabajar, con lo que muchos pedidos y producción de cerveza están quedándose en el dique seco.

El Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) ha explicado que se han confirmado cerca de 600 infecciones por el virus WannaCrypt, de las que menos de una decena habría afectado a empresas estratégicas nacionales. Esto sitúa a España en el puesto 18 en el ranking por países infectados.