Para Gabriel García Márquez el periodismo no era un ganapán ni un oficio bastardo sino una forma de la literatura a la que valía la pena entregarle la vocación y la vida. Una lástima que parte de la profesión esté alejada del pensamiento del escritor, guionista, editor y periodista colombiano.

Las prisas llevan a no contrastar, a titular con faltas de ortografía y a buscar el clic obviando a la objetividad. Luego, nos encontramos con que dos tercios de los ciudadanos desconfían de la información de los medios digitales.

Pero cómo no se va a fiar el 68 % de los lectores en el mundo online si algunos buscan un suicidio antes de realizar la autopsia o una muerte antes de entrar al quirófano.

La era de la inmediatez. Nos informamos por los titulares. Leemos ocho digitales en diez minutos, una treintena de titulares y ‘pinchamos’ en uno o ninguno. El cuerpo de la noticia es el titular. El artículo no importa. Todos sabemos de todo. Y así, mal vamos.