Hay borradores de noticias que deberían estar guardado con siete llaves y otras tantas contraseñas. El País ha publicado por error una información donde destacaba como “Última Hora” el fenecimiento del monarca pero el Rey Juan Carlos NO ha muerto y evoluciona satisfactoriamente tras su operación programada de corazón. La noticia ha sido rápidamente borrada pero no ha logrado escapar de algunos bot, pantallazos y enlaces copiados que lo han dado a conocer.

Sobre la tres de la tarde saltaba la bomba informativa con el titular “Muere el Rey Juan Carlos”, a los 81 años como consecuencia de las complicaciones surgidas en la operación cardíaca a la que se había sometido. Está firmada por el periodista Miquel Arberola, con fecha del día de ayer y con una hora (12:26), justo cuando lo estaban interviniendo o se preparaba para ello.

Como bien dicen en el canal de Telegram ‘El futuro del Periodismo’ este tipo de informaciones preparadas “las carga el diablo”. Es un práctica habitual que ante sucesos de gran repercusión, como sería este caso, los medios tengan preparadas este tipo de piezas. Ganar la batalla de la actualidad y lo instantáneo es imprescindible en esa batalla por el tráfico en la red. Ante hechos de gran relevancia la “nevera” de informaciones, análisis, obituarios, firmas … se llenan.

Pero esta práctica tiene acompasarse con el máximo cuidado y celo en su guardia y custodia. Tanto como para que sea publicada antes de tiempo. Como recoge la edición electrónica de Clarín, utilizando el punto de vista del experto José Manuel Rodríguez, “le puede pasar a cualquiera. El problema es no establecer un protocolo de seguridad para determinados contenidos, que no tendría que publicarse por accidente”.

Este tipo de errores no son causa común en los medio de comunicación pero a lo largo de la historia sí ha dejado ejemplos significativos. Así Der Spiegel publicó por error el obituario de George H.W. Bush en diciembre de 2012. Anteriormente, la publicación la CNN de varios obituarios en 2003 de personalidades destacadas como Fidel Castro, el Papa o Reagan.

 

Fuente Foto: el País