El terremoto ha llegado antes de lo esperado. Fabra, Bauzá y Rudi han decidido plegar sus responsabilidades. Rajoy sigue impasible sin mirarse al espejo. Todos me sorprenden por un motivo u otro pero me centraré en nuestra presidenta.

No es día de halagos y ya quedará tiempo. Se va con las manos limpias, llena de sensatez y con el historial político más importante de la comunidad. Distante y seria para muchos. Cercana para pocos. Imponía incluso a los suyos. Hablando de los suyos siempre se le acusó de haber formado un gobierno de perfil bajo o muy bajo.

Quedará tiempo para halagos. Se irá cuando amaine la tormenta. Si amaina porque vienen dos capitanes con ganas de guerrear. Pero para eso el cronista dedicará otro tiempo.

A mí lo que me gustan son las batallas complicadas en terreno ajeno. Eso es lo que deberá pensar el que ocupe su lugar.