Y la cerveza entró en aquel bar, montando barullo, gritándole a las mujeres guapas y pidiendo a todos unirse a esa fiesta que ella sola llevaba montada. El agua estaba de pie en una esquina, como siempre, hablando de ‘mindfullness’, de vida sana y de salir a correr… ¿Y el vino? ¿Dónde esta el vino en toda esta fauna?

Las marcas hablan. Eso es así. ¿Qué nos dice un ordenador de Apple? ¿Cómo habla una taza de Starbucks? Las grandes empresas -esas que se preocupan por la experiencia y por la cultura corporativa- invierten millones al año en ese gran desconocido de las pequeñas empresas llamado branding. Pero…¿y los productos?¿Qué papel juegan con las marcas?

He tenido la oportunidad de impartir un interesante curso llamado Enoturismo y Comunicación gracias al Instituto Aragonés de la Juventud y el Instituto Aragonés de Fomento en las comarcas de Borja y Cariñena. Ambas dos con un potencial increíble y un buen puñado de emprendedores del mundo del vino con ganas de pegarle fuerte. Pero ambas, con una misma pregunta: ¿por qué la gente joven no compra vino?¿Por qué siguen pidiendo cerveza?

El debate estaba encima de la mesa en ambas sesiones. – “¡Les invitamos a catas y no les interesa! – ¡organizamos el bus del vino y solo vienen adultos!”– señalan. ¿Dónde están los jóvenes y por qué no les interesa el vino? El interés, igual que la confianza, se ganan. Las cerveceras ya llevan muchísimos años haciendo de la palabra CERVEZA una cultura ligada a unos valores: diversión, amistad, fiesta. Se queda a tomar unas cañas, pero pocas veces se queda a echar unos vinos (excepto en la Rioja, que si vas por la Laurel en Logroño se queda a echar unos vinos, claro). 

Así que, con este panorama, se plantea una interesante incógnita. ¿Qué valores deberíamos asociar al vino? Como en muchas cosas, se nos han adelantado los americanos. ¡Y eso que el vino se lo hemos llevado desde el viejo continente! Pero en marketing….¡nos la han vuelto a hacer! 

¿Qué hace la protagonista de la serie SCANDAL al llegar a casa después de un día agotador?. Enciende la tele, prepara palomitas y una buena copa de vino. ¿Qué toman dos amigos después de una interesante trama para extraer una conversación inteligente? Claro, vino. Si la cerveza es social, divertida, festiva… el vino debería ser inteligente, sexy e interesante. ¿Ya los estáis caracterizando verdad? ¡Genial!

Es a partir de aquí cuando deberíamos introducir el vino en series, películas, influencers… En definitiva, crear una cultura del vino alrededor de unos valores, una experiencia. Porque recuerden amigos que no compramos productos ni siquiera marcas. Compramos experiencias y lo que estás nos hacen sentir.

¡Qué vivan las experiencias y qué viva el vino!