Comparar el panorama político de España hace diez años y hoy en día puede hacernos pensar que estamos ante dos países diferentes. El número de partidos políticos se ha duplicado en la última década, situándose en 5.040 formaciones. Los meses previos a los periodos electorales de 2011 y 2015 fueron especialmente activos en la creación de nuevos partidos.

De estos datos surgen algunas dudas, ¿cómo se crea un partido político? ¿Es el único modo de concurrir a unas elecciones? Pongamos algo de luz sobre este asunto de plena actualidad, con contiendas electorales a todos los niveles en los próximos meses.

Comenzaremos resumiendo los requisitos para crear un partido político en España. Para ello es preciso contar con dos compañeros de viaje. Tres personas que cumplan con unas condiciones –persona física, mayor de edad, en pleno ejercicio de sus derechos y que no haya sido penado por asociación ilícita- arman el núcleo fundador del partido. Los tres promotores elaboran un acuerdo de constitución, con un acta fundacional (identificación de los fundadores, nombre del partido, domicilio, estatutos e integrantes de los órganos directivos).

Esta documentación debe inscribirse en el Registro de Partidos Políticos (online) del Ministerio del Interior. En 20 días, la formación adquirirá personalidad jurídica propia y se harán públicos sus estatutos. Legalmente, no existen diferencias a la hora de fundar un partido nacional, autonómico o local.

Es realmente sencillo crear un partido en España, e importante, es gratuito. Sin embargo, para dar de baja la formación es preciso comunicarlo al organismo, por lo que muchos partidos, permanecen sin actividad, pero no se disuelven.

Algunos datos… Desde el 1 de enero de 2019 se han creado 46 partidos políticos a nivel nacional, ninguno de ellos en Aragón. La mayoría, con un enfoque local. En nuestra comunidad, los últimos creados han sido: ‘Adeban Actúa’ en Zaragoza (octubre, 2018), ‘Plataforma Ñ’ en Zaragoza (diciembre, 2018) y ‘Trabajando por Salou’ en La Almunia (octubre, 2018). Desde 2018 a 2015 se constituyeron cinco formaciones y si nos remontamos de 2015 a 2011, hubo nueve nuevos partidos en Aragón.

Es interesante añadir que no sólo un partido político puede presentarse a las elecciones. La ley electoral permite que federaciones (por ejemplo, Izquierda Unida), coaliciones (como Podemos o Zaragoza en Común) y agrupaciones de electores constituyan una lista electoral. Y estas fórmulas también han sido aplicadas en numerosos casos los últimos años.

La modalidad menos conocida es la agrupación de electores. Se constituye con la simple presentación de la candidatura ante la Junta Electoral de individuos que no representan a ningún partido político. Les sonará esta opción porque recientemente ha llenado periódicos. Vamos con casos: una agrupación de electores ganó las últimas elecciones en 2015 con mayoría absoluta en la localidad zaragozana de El Frago; el independentismo catalán planteó esta opción en noviembre de 2017 para presentar una lista única, y, recientemente, Manuela Carmena ha barajado la agrupación de electores para los comicios municipales de mayo en Madrid.

Este ecosistema político promete seguir ampliándose y hacerse más complejo si cabe. Estaremos atentos. La proliferación de nuevas formaciones habla de la madurez democrática de una nación, el interés ciudadano por la política, la llegada de nuevas ideas y aire fresco. A pesar de ello, ganar unas elecciones no es tan sencillo como formar un partido político o completar una candidatura electoral. Y una vez alcanzado el poder, si finalmente es el caso, el arte de gobernar es arduo cuando los invitados a la mesa representan a una amalgama de ideologías, visiones y proyectos diversos. Frente a esto, la realidad para el ciudadano se mueve en otra órbita: “Que se pongan de acuerdo en cambiar mi farola”.