El periodista Eduardo Inda ha puesto en marcha recientemente ‘OKdiario’, un periódico digital que tiene como pilares básicos la publicación de historias exclusivas, contar lo que otros no cuentan y adelantarse a la competencia en el resto de informaciones. Conocido tertuliano televisivo, Inda asegura que no hay ningún tipo de actuación y que lo que se ve, es lo que hay. Además, ahonda en la situación de los grandes medios impresos y subraya la necesidad de que se adapten para no terminar como los dinosaurios.

  • En los últimos meses hemos asistido a la puesta en marcha de diferentes medios digitales. Entre ellos, el suyo, OKdiario. ¿Hay mercado para todos?
  • Hay mercado para los buenos. En un tiempo, habrá una selección natural y sobrevivirán sólo los más fuertes y los que mejor lo hagan. Es lo que ya ocurrió a finales del siglo pasado, cuando tuvo lugar la revolución del petróleo. O con la industria del automóvil, en la que marcas que hace tiempo eran punteras, han terminado desapareciendo porque ha llegado gente nueva que lo hacía mejor y más barato. Y esto es así. La supervivencia de los medios dependerá de si lo hacen bien o mal. Además, todo apunta a que el mercado publicitario va a crecer en los próximos meses porque la economía va francamente bien. Eso también va a hacer que puedan sobrevivir más, pero muchos se quedarán por el camino. Esa es la ley del mercado.
  • ¿Qué hace diferente a OKdiario del resto de publicaciones?
  • Tiene una forma y una puesta en escena diferente e innovadora, es diferente a lo que se ha hecho hasta ahora en España. Es un periódico muy visual, muy gráfico, que se lee rápido y bien. Además, hemos hecho una clara apuesta por las exclusivas, una buena costumbre que se ha perdido en los últimos años del periodismo en España.
  • Una parte de su carrera la ha dedicado al periodismo de investigación, a contar aquello que no quieren que sea revelado. ¿Es posible mantener este tipo de periodismo con unas redacciones cada vez más vacías?
  • El periodismo de investigación tiene que ser muy importante en los periódicos. En una democracia, los periódicos están para controlar el poder y deberían contar con buenos periodistas y buenas secciones de investigación. En este sentido, en OKdiario no sólo nos dedicamos a la investigación, también contamos las noticias que no dan los demás e intentamos dar antes que los demás las noticias que dan todos. Esos son los dos elementos que deben vertebrar el periódico y es lo que estamos haciendo. Por cierto, con bastante buenos resultados.
  • Hace casi un año que terminó su relación con El Mundo. ¿Cómo ve la situación de la que ha sido su casa durante cerca de 20 años?
  • Lo veo bien. El Mundo es un periódico muy potente, una de las grandes cabeceras de este país. Pero bueno, tiene el mismo problema que los otros grandes grupos editoriales: tienen estructuras adaptadas al sistema antiguo de hacer periodismo, con unas estructuras de personal muy elevadas. Y deben adaptarse a los nuevos tiempos para no desaparecer. Y no hablo sólo de El Mundo, también el Washington Post o el New York Times. Todos los grandes gigantes. La gran duda que surge es si a los medios antiguos no les pasará como a los grandes dinosaurios que, al final, se extinguieron. El nuevo panorama está marcado por un coste más bajo, ya que puedes hacer lo mismo, pero con un coste entre 10 y 20 veces menor. Lo que yo ya no sé es si los grandes medios impresos tienen la posibilidad de reducir el nivel de gasto tan importante que tienen sin un coste financiero que les ahogue o un coste interno que les pueda hacer daño.
  • Otra de sus facetas, quizás por la que se le reconozca más, es la de tertuliano. ¿Qué es más complicado: el trabajo como redactor o como tertuliano?
  • Me divierto de las dos maneras. Todo hay trabajarlo, todo hay que prepararlo, todo hay que hacerlo con mucha profesionalidad,… El único secreto de tener cierto éxito en lo que haces es echarle muchas horas, mucha dedicación, mucha profesionalidad y punto. No tiene mayor misterio.
  • Los rifirrafes en las tertulias han llegado a tal punto que el espectador puede tener la sensación de estar ante un espectáculo en vez de ante un debate. ¿Cuánto hay de cierto y cuánto postureo?
  • No hay nada de postureo. Es todo tal cual sale. Yo no he visto nada preparado, nada forzado. Es todo natural. Por lo menos, en mi caso es así. Salgo tal como soy y digo lo que pienso. No he visto nunca ninguna performance.