David Simón-Santiñán es el Director de Asuntos Públicos de Grayling y nos ofrece una jugosa entrevista sobre la siempre controvertida figura del lobby. Los grupos de presión tienen su función social y una relevante aportación al bien común, además de la defensa de unos intereses corporativos. Así lo defiende este experto que ha representado ante gobiernos e instituciones europeas a empresas como Coca-Cola Europa, Gazprom o Facebook.

Google, Facebook y Apple destinan una parte importante de su presupuesto para “ganar en influencia” en la Casa Blanca. ¿Es rentable esa política de “asuntos públicos” o lobby?

 Estas empresas saben muy bien que las decisiones que toman los legisladores pueden llegar a afectar de manera significativa al negocio de cualquier empresa u organización, así como al mercado en el que operan, hasta el punto de llegar a perjudicar a los propios consumidores.

 Por eso, desde Grayling consideramos que elaborar una estrategia proactiva de posicionamiento institucional es la mejor decisión que puede tomar una organización para que los políticos puedan regular con el máximo conocimiento e información posible del sector en el que operan las empresas afectadas y, así, poder evitar que las decisiones regulatorias puedan afectar negativamente a las condiciones del mercado.

 En el pasado hemos visto en demasiadas ocasiones como una incorrecta decisión política tomada sin el conocimiento necesario de cómo operan los mercados ha abocado a muchas empresas a desaparecer o las ha perjudicado gravemente.

 ¿Entiende que haya personas que “ese ganar poder” o “arrimar” la normativa a unos intereses empresariales puede ir en contra de los intereses generales o que se puede ver limitada la igualdad de oportunidades? ¿Se puede romper la dinámica negativa en reputación que lo asocia al oscurantismo?

 Yo diría todo lo contrario. Las actividades de lobby son -sin duda- una herramienta esencial para que los políticos puedan ejercer sus funciones con eficacia y mejorar la igualdad de oportunidades. Ya a principios de los años 60 John F. Kennedy dijo que “los lobistas me hacen entender un problema en 10 minutos, mientras que mis colaboradores tardan tres días“.

 El  propio Parlamento Europeo especifica que “los grupos de interés pueden desempeñar una función clave en el diálogo abierto y plural en que se base un sistema democrático y pueden ser una importante fuente de información para los diputados en el ejercicio de sus funciones“. De hecho, cuando representamos a nuestros clientes a nivel local, regional, nacional y europeo siempre lo hacemos con el objetivo de aportar información de alto valor al regulador.

 Estamos convencidos que se puede mejorar la reputación del lobby y para ello, desde Grayling apostamos por la transparencia de la profesión y por una regulación que permita ejercer la profesión como se hace en muchos países europeos. La transparencia nos asegura que tanto los representantes institucionales como la actividad del lobista en sí, actúen de manera visible y compresible.  

 ¿Cuál es la situación actual del Lobby en España?

 Creemos que en España estamos muy retrasados con relación a los países de nuestro entorno y a años luz de países como Estados Unidos. Muchas organizaciones empresariales y compañías -sobre todo del entorno de la mediana empresa- nunca han utilizado este tipo de servicios porque consideran que a ellos este tipo de actividades no les pueden aportar valor o simplemente creen que son demasiado caras para ellos.

 En Grayling nos hemos encontrado con muchas organizaciones que han venido a solicitarnos otro tipo de servicios y hemos aprovechado para darles a conocer las enormes ventajas que les podrían suponer poner en marcha actividades de lobby. De hecho, por poner algún ejemplo, llevamos años trabajando con varias asociaciones de sectores como el de las máquinas de venta automática o de edificaciones de consumo energético casi nulo que en pocos meses se vieron absolutamente sorprendidas de los logros que pudimos conseguir para que pudiesen mejorar las condiciones para operar en el mercado de sus socios.

 ¿Ayuda a todo esto que todavía no esté regulado en España como sí lleva muchos años en otros países?

 Sin duda, la falta de regulación en España dificulta la actividad y, sobre todo, crea confusión y errores en los representantes institucionales.  Personalmente considero importantísimo que se regule a nivel nacional y que exista un registro de transparencia común como el que existe en Bruselas, ciudad donde el lobby es totalmente común y tanto la empresa como las instituciones se reúnen de manera habitual durante procesos regulatorios.

 Desde APRI, la Asociación de Profesionales de las Relaciones Institucionales se han lanzado varias iniciativas como la Propuesta de Regulación de la transparencia en la defensa de intereses ante los decisores públicos, y ese es el camino que debemos seguir para fortalecer un sector que es sumamente importante para el tejido empresarial español.

 Aplicando un poco de pedagogía, ¿Qué aporta un departamento de “asuntos públicos” a una organización o empresa?

 De forma muy resumida, los puntos más importantes que aporta un departamento de asuntos públicos como el de Grayling es conocimiento y estrategia.

 Conocimiento sobre la regulación, los tiempos regulatorios, el contenido de las reuniones de las diferentes comisiones parlamentarias, del seguimiento de las actividades de gobierno y las comunidades autónomas, quién dice qué, en qué momento lo ha dicho y qué consecuencias puede tener para nuestros clientes. Con este conocimiento tenemos una mayor capacidad de reacción y evitar que un cambio regulatorio brusco o no pueda afectar de manera negativa a la cuenta de resultados de nuestros clientes.

 Y estrategia porque una vez que adquieres conocimiento del qué, quién y cómo ha sucedido, aportamos la capacidad interpretativa de creación de una estrategia para minimizar el impacto sobre el mercado en el que operan nuestros clientes. Elaboramos mapas de actores principales que de una manera clara y sencilla ilustran quienes son los legisladores a cargo de esa regulación, qué han dicho anteriormente en comparecencias, en comisión y sobre todo y más importante, cuál es su posicionamiento en relación a nuestros intereses. Asesoramos al cliente sobre el mensaje adecuado a transmitir en función del posicionamiento del regulador, identificamos posibles aliados que nos ayuden a reforzar nuestro mensaje y por supuesto, creamos documentos de posición para fijar la posición del cliente ante los actores institucionales. También identificamos el mejor momento para poder tener una conversación constructiva con los responsables legislativos y políticos, con el fin de explicar el posicionamiento del cliente y poder responder a cualquier duda que puedan tener sobre el mismo.

 ¿Qué papel juega la comunicación en este desarrollo estratégico?

 Los medios de comunicación ayudan a configurar la opinión pública, por lo que la colaboración con medios de comunicación para lanzar mensajes a través de estos es importante cuando hablamos de planteamiento estratégico. Por un lado, los medios de comunicación son el escenario perfecto para reaccionar ante cualquier cambio regulatorio y poder reconducir la narrativa predominante. Por otro lado, los medios de comunicación permiten ser un canal más con los representantes institucionales. En un estudio realizado a nivel europeo a representantes institucionales en la Comisión Europea y el Parlamento éstos argumentaron que la principal fuente de información eran los periódicos nacionales de su propio país, recordemos que existen representantes institucionales de 28 estados miembros, y el Financial Times.

 Desde Grayling creemos que -en numerosas ocasiones- hacer trabajar de forma coordinada las actividades de lobby y las de comunicación son un factor esencial para que una campaña tenga éxito.

¿Qué eje de comunicación emplearía para convencer a la sociedad civil de que el lobby es una actividad para aportar más transparencia a la actividad pública?

 Considero que es importante fomentar la conversación sobre asuntos públicos, regulación y política de una manera constructiva. Precisamente desde Grayling España hemos creado una plataforma online con este mismo fin. Grayling TV es un canal de televisión online en formato tertulia/debate que pretende generar conversación sobre los intereses empresariales españoles desde una perspectiva europea pero sin perder la clave nacional y regional de nuestro país.

 El canal lo hemos lanzado hace seis meses y está teniendo una gran aceptación tanto por parte de los propios representantes institucionales como por la empresa que se siente identificada con muchos de los temas de los que hablamos. A través de Twitter por ejemplo, Grayling TV muchos de los videos han tenido hasta 30.000 impactos en una hora.

 Creemos que no se puede hacer un mayor ejercicio de transparencia sobre el lobby que crear un canal de televisión en el que se hable libre y públicamente sobre este tema