Llega el verano, las vacaciones, los niños en casa … ¿Qué mejor que ir al cine con ellos? Es lo que han debido pensar todos los padres que han llevado a sus hijos el pasado fin de semana al cine a ver la película de Los minions, el mejor estreno de animación en taquilla de los últimos seis años.

La película empieza muy bien, con unos primeros diez minutos sensacionales. Pero luego se atasca y le cuesta demasiado recuperar el ritmo. Parece que han querido alargar en exceso el “chicle” y, claro, éste ha acabado perdiendo su sabor. Con ello se demuestra que esos robaescenas amarillos son buenos acompañantes de un personaje con más entidad, pero como protagonistas cansan un poco. Al menos a los adultos, porque los niños disfrutan durante toda la proyección de la película. Ni siquiera los habituales “guiños”, en este caso a la cultura pop de los 60, consiguen apenas más que un esbozo de sonrisa en los acompañantes del verdadero público al que está destinada la historia.

Habrá que esperar el estreno de la próxima película de Pixar, Del revés, dentro de unas semanas para disfrutar de una película de animación que también guste a los mayores.

Por cierto, si son capaces de resistir a la necesidad imperante de abandonar la sala cuando “parece” que ha terminado la película, si no caen en la tentación de sumarse a la marea de espectadores que se levantan y se van, si no les molesta la presencia de los empleados del cine que diligentemente limpian y recogen toda la suciedad que en forma de palomitas y envases de refrescos varios se han acumulado durante dos horas, entonces podrán disfrutar de una última escena posterior a los títulos de crédito intrascendente, pero divertida.