Estamos en puertas de la total desconexión, un paréntesis de las neuronas, de la relajación por la relajación, de la buena siesta, la vuelta a las calles de tu pueblo, el aperitivo en el chiringuito o de las horas muertas disfrutando con los niños. Estos días la mayoría iniciamos nuestro descanso bien merecido… o no, eso allá cada cual.

Este Cronista quiere acompañaros compartiendo los rincones vacacionales donde me iría y el sentimiento que cada uno me evoca. Os iré mostrando alguno de los lugares que por un motivo u otro están marcados en mi retina.

Comienzo con el primero de mis cinco rincones de este pequeño mundo. Pasear por la plaza, entrar a ver a la Virgen y de vuelta… él. En concreto, desde la Plaza de San Felipe y ese Muchacho sentado mirando la Torre Nueva, del escultor Santi Gimeno. Porque él observa y reflexiona en su originalidad propia. Y este Cronista pretende ser igual. Mañana más.

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