El presidente de la Audiencia Provincial de Valladolid durante los últimos 16 años se jubila y, con él, una manera de entender la Justicia enfocada a ayudar al ciudadano a comprenderla.

Hace unos días, durante su despedida como presidente de la Audiencia Provincial, ante los periodistas que han informado sobre tribunales en los últimos años, dije que “habría que clonar a Feliciano Trebolle”.

Feliciano Trebolle
Feliciano Trebolle junto a los periodistas de tribunales el día de su despedida

Muchos ‘Felicianos’ harían falta para que la sociedad entendiera y conociera mejor qué es la Justicia y cómo se imparte. Su manera didáctica de transmitirla, dentro y fuera de las salas de vistas, ha sido fundamental para enseñar a los ciudadanos la difícil y relevante tarea que desarrollan diariamente jueces y magistrados.

Con Feliciano además se va una manera de colaborar con los medios de comunicación que ha sido pionera. Cuando aún no existían las Oficinas de Comunicación en los Tribunales Superiores de Justicia, él ya se encargaba personalmente de atender en su despacho a todos los periodistas para así facilitar su labor.

Trebolle siempre ha comprendido el papel clave que juegan los medios de comunicación en el complejo cometido de hacer entender el trabajo de los jueces y, al mismo tiempo, de descifrar sus resoluciones.

Los periodistas tienen que informar contra el reloj. Siempre ha sido así pero ahora de una manera mucho más tensa. Las redes sociales y las ediciones en internet hacen que su trabajo sea una lucha estresante en la que hay que apretar el acelerador sin perder el rigor. Y es entonces cuando aparece Feliciano para alumbrar y sintetizar decisiones judiciales en ocasiones intrincadas.

La opinión que tienen los ciudadanos de los jueces puede ser buena o mala dependiendo de si resuelven sus litigios a su favor o en su contra. Por lo tanto, la imagen de la Justicia está condicionada sobre todo por lo que se conoce a través del trabajo de los periodistas. En consecuencia, si se facilitan y se explican bien las decisiones que adoptan los jueces, es más probable que la opinión publica valore al Poder Judicial como se merece.

Esto no quiere decir que las decisiones que toman los jueces no sean criticables. Quiere decir que la comunicación puede ayudar a consolidar una marca o una institución mostrándola al público de una manera comprensible. Porque para apreciar algo, primero es indispensable conocerlo bien.

Cultivar la reputación como intangible primordial que genere confianza no es un objetivo nada sencillo tanto para las organizaciones privadas como para los poderes de un Estado. Requiere esfuerzo, dedicación, responsabilidad, saber escuchar, empatía, comunicación, profesionalidad, innovación, compromiso, coherencia, cooperación… Cualidades todas que reúne quien ahora da un paso al lado.

Espero y confío en que el ejemplo de Feliciano Trebolle perdure y que quien le sustituya al frente de la Audiencia Provincial de Valladolid sepa como él hacer de la Justicia un servicio público transparente.

José María Ortega Martínez de Victoria es Director de Comunicación del TSJCyL.