Salieron del paritorio con un smartphone y una tablet bajo el brazo. Nacidos entre 1994 y 2010. No pueden vivir sin wifi ningún día del año. Autodidactas que tienen información por doquier. Mi duda es si tienen capacidad de discriminar lo bueno de lo malo. Internet es ese basurero inmenso donde también te puedes encontrar más de un diamante. Lo de “nativos de Internet” les suena a viejo.

Sin salir de su habitación el mundo se les ha quedado pequeño. Oían a sus padres en su dormitorio lamentarse por la situación descorazonadora a la que les había llevado la crisis económica. Desconfían de sus gobiernos y son ellos quienes producen sus contenidos al estilo Youtubers en esa misma habitación.

No conciben que no haya justicia o que degrademos el medioambiente porque nos estamos cargando su pequeño mundo. Quieren salvar el mundo, pero no saben cómo. Es una generación altruista. Defienden a la ballena antártica a la vez que reivindican el derecho a lo que les han enseñado como interrupción voluntaria de un embarazo.

Lo quieren todo, pero de forma pasajera. La propiedad no existe porque es mejor alquilar o compartir. No quieren endeudarse y son escépticos con las grandes compañías. El trabajo fijo pasó a la historia y solo pretenden encontrar un empleo acorde a su personalidad. La inmediatez rige sus vidas.

Mi duda es si serán pensadores o al externalizar su memoria a cualquier tarjeta de sus muchos dispositivos que tienen a su alcance les ha mermado esa capacidad. En España los que piensan que cualquier generación pasada fue mejor se atreven augurar que serán Zoquetes por las pésimas leyes de educación que han guiado su corta vida. Me pregunto si nos echarán en cara algún día el mal sistema educativo que les brindamos.  Motivos tienen para hacerlo. La incapacidad de la clase política que han conocido en absoluto les favorece.

El titular Generación Zoquetes no pretende ser una provocación a los jóvenes que la representan. Es otra manera de reivindicar un Pacto de Estado tan necesario en materia de educación. La enseñanza la han puesto muy complicada y uno ya no sabe ni qué enseñar ni cómo enseñar, pero sí a quién enseñar.