Hay fines de de semana que pintan sosos y luego son una delicia. Y fines de semana repletos de acontecimientos, que, al llegar el lunes, miras atrás y tienes un cierto sentimiento de vacío.

Para los que les guste Eurovisión –que son muchos-, ha llegado el día. Para los que les guste la política y tengan interés en el futuro de este país –que son muchos-, ha llegado el día. Y para los que sienten hartazgo de los políticos o no son Eurofans, aférrense a los millones de motivos que nos da un sólo día y que no pasaré a relatar.

Les pido que, en unas horas –tras este aviso-, no miren atrás y les quede cierta sensación de vacío. Y comencemos con el “estoy de lunes”. Este fin de semana hagan planes. Hagan familia. Hagan amigos. Hagan planes pensando en los demás… porque es probable que, estando sólo pendientes de Edurne, de la noche electoral y de qué equipo sube a primera, lleguen al comienzo de semana como un saco de patatas vacio.

Esto es lo que tiene el ser humano. O los fines de semana. O el Cronista.