Helga Martínez y María Montijano son el alma mater de MIT Comunicación Estratégica. Avaladas por más de 15 años de trayectoria profesional, forman un equipo que aúna la parte más periodística y verbal de la comunicación, con la parte más publicitaria y visual. Una combinación que aplican en todos sus trabajos

  • Mucha gente confunde hacer comunicación con mandar una nota de prensa. ¿Cómo le explicarían qué es la comunicación?
  • La nota de prensa es una de las muchas herramientas que tiene la comunicación para llegar a un público objetivo como son los medios de comunicación. Pero en una estrategia de comunicación hay muchos más públicos y otras tantas herramientas para llegar a ellos. Nos encontramos desde los instrumentos de la comunicación clásica o convencional (como la papelería, el marketing directo, packaging, folletos,…), la publicidad tradicional o los medios de comunicación, hasta los canales propios de las empresas que han favorecido el mundo digital (web, redes sociales,…), el vídeo corporativo o las videopíldoras. Todos ellos se necesitan y son complementarios. Y además, para que la estrategia de comunicación sea correcta, todas estas herramientas deben estar alineadas tanto verbal como visualmente.
  • ¿Qué aporta una buena gestión de la comunicación a las empresas?
  • Sólo cosas positiva. Para empezar, les da conocimiento de marca, al tiempo que proporciona notoriedad y valores asociados a la firma (no es casualidad que las grandes compañías inviertan en este aspecto). Además, les aporta un feedback directo del consumidor. Ahora podemos escuchar lo que nos dice nuestro público. Saber gestionar esta información en materia de comunicación es muy importante, porque ayuda a las empresas a flexibilizar el producto o el servicio que ofrecen, sobre todo, si tenemos en cuenta el entorno cambiante en el que vivimos. Se trata de que las empresas aprovechen todas estas posibilidades, de cara a que mejoren el producto, servicio o mensaje que quieren lanzar. Al final, eso se traduce en un mayor conocimiento por parte del consumidor y, por tanto, en un incremento de la afinidad con los valores que está difundiendo. Y en un aumento de las ventas (que es el objetivo a largo plazo).
  • Entonces, ¿se puede medir el efecto de la comunicación?
  • En una estrategia de comunicación, todas las acciones que se realizan tienen que ser medibles. Es lo que nos va a permitir comprobar si estamos acertando o no. Y, si no, reorientarla. Estamos en un mercado cambiante y, como tal, hay que escucharlo. Es algo que se puede ver también en el caso de la comunicación interna, que -bien hecha- fomenta la pertenencia a esa marca, entidad o institución, entidad. Sin olvidar la comunicación de crisis y en cómo minimiza los efectos de una situación complicada. Habrá empresas que no la lleguen a utilizar nunca, pero es necesario que la tengan prevista y contemplada.
  • ¿Cómo definirían MIT Comunicación Estratégica y su forma de trabajar?
  • Nuestro valor diferencial radica en la metodología que aplicamos. Además, el hecho de contar con un equipo interdisciplinar nos da versatilidad a la hora de hacer los mensajes más persuasivos o más periodísticos, dependiendo de la necesidad. Y somos muy estrictas con la métrica. Medimos el resultado de cada acción y, en función del mismo, continuamos en esa misma línea o la modificamos. En todo momento, intentamos que surja la ‘chispa azul’.
  • ¿A qué se refieren con la chispa azul?
  • Ana María Matute contaba que ella se hizo escritora porque, de pequeña, era capaz de ver la chispa azul que saltaba al rozar dos azucarillos en una habitación oscura (por el conocido fenómeno de la triboluminiscencia). En definitiva, no es otra cosa que la capacidad de ver lo especial en lo cotidiano. Y eso es lo que buscamos con nuestro trabajo. Todas las organizaciones hacen cosas especiales, que les hacen especiales y que merecen ser contadas. Sin embargo, suelen ser parte de su cotidianeidad, por lo que, muchas veces, son incapaces de verlas, de reconocerlas y de valorarlas. La comunicación te permite sacar todo eso. Son mensajes que tienen esa chispa azul, que te cuentan una historia, que generan alma.
  • Se lanzaron a la aventura empresarial en plena crisis. ¿Cómo marca poner en marcha una empresa en un momento tan complicado?
  • Contrariamente a lo que se puede pensar marca, pero no para mal. El hecho de empezar en un tiempo tan difícil te da una mayor amplitud de miras. Te hace ser versátil, flexible y escuchar al mercado -sabiendo que lo que está diciendo hoy no lo va a decir ni mañana ni la semana que viene-, apostar por la formación continua y, sobre todo, juegan un papel fundamental la creatividad y el ingenio. En momentos complicados, las empresas son más precavidas a la hora de realizar cualquier movimiento, con lo cual, se trata de que optimicen al máximo esa inversión. Y, en este punto, la creatividad es esencial. Además, la crisis ha coincidido con un cambio de conducta del consumidor –más formado e informado-, que te impide ser conformista y tratar de adaptarte de manera continua a lo que demanda. Y a esto se une todo el boom de la comunicación digital y lo que ha supuesto. No obstante, todo esto nos ha permitido dar un salto nacional. Y es que hoy comunicas para un ratio más amplio. Las tiendas online, la ampliación de los puntos de distribución y ventas,…, nos ha obligado a trabajar a nivel nacional. Ya no vale comunicar sólo en Aragón.
  • Y cinco años después, ¿en qué punto está MIT Comunicación Estratégca?
  • En un punto de madurez muy interesante para afrontar nuevos y más ambiciosos retos. Por supuesto, sin descuidar nuestros trabajos actuales.
  • Últimamente hemos asistido a un notable incremento de agencias de comunicación en la comunidad. ¿Hay mercado para todas?
  • Sí, porque, al final, es una cuestión de especialización. Se trata de que sepas convertirte en una extensión del propio cliente y que logres fidelizarlo. El sector de la comunicación está madurando en Aragón y nosotras lo miramos con optimismo. Algunas empresas están experimentando con nuevas formas de comunicación y se están dando cuenta del valor de la misma. Pueden escuchar a sus clientes y si, además, les cuentan cosas que quieren escuchar, los usuarios empatizan y se fidelizan. Y ese es un arma muy poderosa para las marcas. Además, en un momento como el actual es muy importante el relevo generacional no entendido como la sustitución de una persona por una cuestión de edad, si no como un cambio en la forma de trabajo. Se trata de que las empresas sean capaces de hacer un proceso de reflexión, que implica nuevas formas de trabajo.  Y en éstas, la comunicación ocupa una importante parcela. Asimismo, se está demostrando que en Aragón estamos muy conectados con la comunicación nacional y es algo que debe valorarse por las empresas aragonesas.