Ya se lo anunció Herrera a Jordi Évole en el programa: “Usted y yo estaremos recibiendo multitud de críticas durante la emisión de este programa”. Y así fue. Las redes echaban humo ante los argumentos vertidos, respecto a VOX, por parte del periodista andaluz. Sólo hace falta darse un paseo por las redes y comprobar que, a juicio de la audiencia, Herrera ha metido la pata.

Herrera, que siempre había sido muy crítico con la La Sexta, optó en primer lugar por alinearse con Évole y posteriormente, por verter unos argumentos de VOX que no convencieron en absoluto a su parroquia. Herrera tachó a VOX de una “época pasada”, de “derecha radical” y consideró un error el que Abascal no hubiese concedido entrevistas a La Sexta, según él, muy al estilo de Donald Trump con la CNN.

Al que le salió la jugada redonda fue a Jordi Évole que alcanzó el mejor dato de la temporada (14,1% de share y 2.697.000 telespectadores) gracias al programa dedicado a VOX.

La sociedad española, cada vez más polarizada, toma partido por unos u otros. Si aceptamos la máxima de que escuchamos lo que deseamos escuchar, tiene pinta de que muchos de los oyentes de Herrera no se lo van a perdonar.

¿Hizo bien Herrera ante la postura tomada? Rotundamente no. Tres son los motivos que me llevan a esta afirmación:

  • Su contradicción de que hay que dejar tiempo a ver cómo evoluciona VOX aunque, a su vez, hacía juicios de valor predisponiendo a tesis negativas.
  • Su incoherencia ante La Sexta. No casa las duras opiniones que siempre ha mostrado con el ‘masaje’ -que diría Monegal– les dio el domingo noche.
  • Los miles de tuits -educados y proporcionados- que estamos leyendo en las redes muestran la indignación de muchos de sus oyentes declarando que su opción radiofónica a partir de ahora va a ser otra.

Intuyo que el aluvión de críticas a Carlos Herrera va a ser un punto de inflexión, con repercusión a corto plazo, en gran parte de sus oyentes. No estaría mal una explicación a sus feligreses para evitar la posible fuga de muchos de ellos.