Javier Lambán hizo lo que pudo. Demagogia y malas artes se encontraban una y otra vez con una presidenta firme dispuesta a defender su gestión en esta legislatura. El de Ejea no sé si mantendría “a todos los suyos” pero dudo que anoche ganase nuevos adeptos.

El líder socialista me recordaba al típico bajito que no llega a dar a su oponente y lanza puñetazos al aire. Especialmente lamentable fue su respuesta a Rudi cuando se abordó el tema de la  dependencia. Recuerdo al lector que se estuvieron pagando a dependientes ya fallecidos en época del presidente Iglesias y el actual gobierno tuvo que actualizar la base de verdaderos dependientes. Triste episodio para los que han tenido que sufrir el retraso de la misma.

Personal, política y televisivamente me sedujo  la despedida de la presidenta. Mostrando las manos abiertas –en señal de transparencia y limpieza como gobierno-  nos ofreció textualmente “su experiencia, dedicación, trabajo e ilusión por seguir trabajando por su tierra”.