Irena Sendler era conocida como El Ángel del Gueto de Varsovia por salvar a más de 2.500 niños judíos condenados a morir en dicho gueto. Murió hace siete años.

Esta enfermera había sido educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad. Sacaba a los niños en ambulancias como si tuviesen tifus, en sacos, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercancías, bolsas de patatas, ataúdes,… Todo, con el fin de salvarlos antes de que fuesen llevados al tren que los conduciría a los campos de la muerte.

Pero los nazis la cazaron. Y la detuvieron. Y la condujeron a la prisión de Pawiak, donde fue brutalmente torturada. En un colchón de paja encontró una estampa de Jesús Misericordioso con la leyenda: “Jesús, en ti confío”, que conservó consigo hasta el año 1979, momento en que se la obsequió a Juan Pablo II.

Soportó la tortura y se negó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos. Fue sentenciada a muerte. Mientras esperaba la ejecución, un soldado alemán se la llevó para un interrogatorio adicional. Al salir, le gritó en polaco: “¡Corra!”. Al día siguiente, halló su propio nombre en la lista de los polacos ejecutados. Los miembros de Zegota habían logrado detener la ejecución, sobornando a los alemanes e Irena continuó trabajando con una identidad falsa.

Durante el Levantamiento de Varsovia colocó sus listas en dos frascos de vidrio y los enterró en el jardín de su vecina, para asegurarse de que llegarían a las manos indicadas si ella moría. Finalizada la guerra, ella misma entregó las notas, pero lamentablemente la mayor parte de las familias de los niños habían muerto en los campos de concentración nazis.

Fue candidata al Premio Nobel de la Paz en el 2007 pero prefirieron dárselo a Al Gore -el del cambio climático-.
Irena me ha venido a la memoria tras la rueda de prensa de Angela Merkel y François Hollande. Ambos han rechazado la aplicación de un sistema de cuotas para distribuir en la Unión Europea a los demandantes de asilo. Ahora toca estudiar un modelo que permita repartir a todos los inmigrantes que lleguen a Europa.

No se preocupen. No corran. No hay prisa.

Por cierto, volviendo al cambio climático y Al Gore, en esa misma rueda de prensa Merkel y Hollande han reclamado más fondos y compromisos para corregir el supuesto. Han hecho una llamada a la movilización porque no hay tiempo que perder.

Dense prisa. Corran. Preocúpense.