La periodista y escritora Isabel San Sebastián se encuentra en plena gira promocional de su última novela: ‘La peregrina’. Esta profesional todoterreno –ha trabajado en prensa, radio y televisión- ha hecho una parada en el camino y, entre presentación y presentación, nos ha hablado sobre su salida de TVE y ha repasado el momento que viven los profesionales del periodismo y el sector mediático.

  • Periodista todoterreno, toda su carrera profesional se ha desarrollado en los medios de comunicación. Ha trabajado en prensa, radio y televisión. ¿Con cuál se queda?
  • Mi medio natural es la prensa. Allí empecé y es en el que más tiempo he estado. Pero me gusta mucho la radio y también la televisión. Me gusta contar historias y comunicar. El medio, al final, es lo de menos. Eso sí, donde más libertad he encontrado siempre para expresarme sin reservas y sin sufrir represalias ha sido en la prensa. Ni en ABC ni en El Mundo me han puesto jamás un “pero” ni me han tocado una línea de lo escrito. Por el contrario, la televisión es, hoy por hoy y con diferencia, el medio más controlado. Es el que más votos mueve y el que más importancia demoscópica y política tiene, de ahí que el intervencionismo sea mayor. La radio también está cada vez más controlada, aunque todavía queda alguna emisora que no. Y tampoco podemos olvidarnos del medio del presente –y del futuro-, las redes sociales.
  • ¿Cómo ve las redes sociales? ¿Son positivas o las considera, como sostienen otros, alimentadoras de Fake news y de la postverdad?
  • Por lo pronto, a mí me gusta llamar a las cosas por su nombre y la postverdad no es otra cosa que mentiras. Y las mentiras, hoy y siempre, son mentiras, vamos a dejarnos de eufemismos. En cuanto a las redes sociales, tienen ventajas e inconvenientes. Es verdad que contar una noticia en poco más de 200 caracteres es imposible, que las redes sociales simplifican mucho la realidad y que se prestan mucho a la manipulación. Pero también es verdad que son una ventana de libertad y que dan voz a todo el mundo. Creo que tienen más ventajas que inconvenientes. Pero, como pasa con todo, se pueden utilizar bien o mal. No obstante, todo lo que sea abrir ventanas de información y de comunicación, me parece bueno.
  • Desde que usted comenzó a trabajar hasta ahora, el sector mediático ha cambiado de forma notable. ¿Qué es lo que más le llama la atención de esa evolución?
  • La debilidad creciente de los periodistas. Cuando yo empecé, los medios tenían editores y tenían anunciantes que, a su manera, intentaban influir en la información. Sin embargo, los directores de los medios se plantaban, hacían de pantalla y protegían la libertad de expresión de sus periodistas. Pero eso cada vez ocurre menos. Los grandes gurús de los medios hace mucho que desaparecieron y aquí reina el sálvese quien pueda. A esto, se une la precarización, que campa a sus anchas en este sector. Prácticamente nadie tiene contrato indefinido, los sueldos son cada vez más bajos,… Y esa precariedad y esa fragilidad hacen que cada vez seamos más manipulables, manejables y débiles frente al poder político, mediático, económico,… Y es que el sector mediático de esta país lo copan, básicamente, varios grupos editoriales, el duopolio televisivo y la radiotelevisión pública, Ente en el que acaba de desembarcar el nuevo Gobierno y ha llevado a cabo una purga formidable. Eso sí, ahora nadie hace Viernes Negros ni se pone camisetas negras porque son los suyos.
  • De hecho, usted ha sido una de las colaboradoras que ha salido de TVE. ¿Lo considera una represalia?
  • Han tomado la plaza al asalto, han echado a todos los que no eran de su cuerda y han ocupado todos los espacios, incluso el del programa en el que colaboraba yo, Amigas y conocidas, que era un espacio blanco en el que no se hablaba para nada de política. Por cierto, un programa al que yo llegué porque el Gobierno del PP me vetó de las tertulias políticas de la televisión pública. Y recalé en esta tertulia de mujeres, en la que se hablaba de temas sociales.
  • Sin embargo, no es la primera vez que es víctima de represalias ¿no? Si no recuerdo mal, su salida de Antena 3 fue también consecuencia de un enfrentamiento entre Pedro J. Ramírez y César Alierta.
  • Sí, sí, de Antena 3 me echaron por negarme a una serie de cuestiones con las que no estaba de acuerdo. Primero me sugirieron que liquidara a Miguel Ángel Aguilar por un comentario que había hecho sobre el Rey Emérito. Y me negué. Y después me ordenaron que echara a Pedro J. Ramírez, en ese momento director de El Mundo, diario que estaba publicando unas informaciones sobre un asunto relacionado con César Alierta, que entonces era presidente de Telefónica, que, a su vez, era la máxima accionista de Antena 3. Y también me negué, porque, tal y como había firmado en mi contrato, era yo quien elegía a mis tertulianos. Y la razón que me daban para echarlos no era una razón profesional. Pedro J. estaba cumpliendo con su obligación de informar en su periódico, por mucho que le molestara al dueño de entonces de Antena 3.
  • ¿Y entonces?
  • Como me negué a echarlo, me echaron a mí. Pero bueno, una de las cosas buenas que te da la vida es perspectiva. La primera vez que me despidieron, que fue de Antena 3, lo pasé fatal. Ahora, como ya he pasado por esa situación más veces, he perdido el miedo y pienso que si no es en un sitio, trabajaré en otro. Si estás dispuesta a trabajar duro y no te vendes ni te traicionas a ti misma, siempre tendrás un sitio en el que trabajar. Siempre hay historias que contar y medios en los que hacerlo.
  • ¿Y esto es lo normal?
  • Lo normal es que te echen. Lo raro es que alguien dé la cara por ti. Porque a mí me consta que me han vetado de algunos sitios y que compañeros que me habían ofrecido trabajo han terminado aceptando ese veto. Y es que cada vez hay más debilidad y, por tanto, más sumisión al poder económico o político. Todavía quedan personas valientes, pero son las menos. El periodismo se está convirtiendo en una profesión de gente cada vez más sometida y menos independiente. Porque luego está el sectarismo de la profesión.
  • Hábleme del sectarismo.
  • Hay mucho periodista sectario que, simplemente, se dedica a criticar al otro, al de enfrente. Ya sean de la escudería del PP, del PSOE, Podemos o Ciudadanos, se adscriben de una forma tan mimética, ideológicamente, con la posición de esos partidos que no hace falta que estos les digan lo que tienen que decir, porque suscriben directamente su discurso. Sin embargo, periodistas independientes, que cumplan con su obligación, que opinen y que critiquen por sí mismos lo que hacen unos y otros, cada vez quedan menos.
  • Lleva más de 20 años de contertulia política. ¿Cómo han cambiado las tertulias desde aquellas que hacía con Jesús Hermida a las actuales?
  • No tienen nada que ver. En aquel momento, para llegar a formar parte de una tertulia tenías que tener una carrera profesional a tus espaldas, tener fuentes, información y demostrar tu capacidad para analizar esa información. Ahora, no. Ahora, a las tertulias se llevan colaboradores que saben que van a defender una determinada línea y que van a chocar con la defensa de la línea de otro de los participantes y eso va a dar espectáculo.
  • Entonces, ¿cuánto hay de cierto y cuánto de espectáculo o postureo?
  • Todo es real. A mí nunca me han dicho lo que tengo que decir en una tertulia. Ni admitiría que lo hicieran. Los debates son muy reales. Y aunque a veces sí que se puede decir que se prima el espectáculo, no se puede generalizar. Hay tertulias mejores y peores, hay programas de más o menos calidad. Eso sí, insisto en que lo que se echa en falta es la profundidad y el nivel de información que manejaban los periodistas que iban a las tertulias de hace unos años.
  • Otra de sus facetas es la de escritora. ¿Periodismo o literatura?
  • De momento, me quedo con los dos, porque pueden convivir. Es más, necesitan convivir, porque no me puedo permitir vivir únicamente de la literatura, que sería mi sueño. También es verdad que la columna del periódico, tampoco la dejaría. Mientras me quieran, ahí estaré. Y es que el gusanillo de la política lo llevo muy dentro desde hace mucho tiempo.
  • Acaba de presentar La peregrina. ¿Ya tiene en mente la siguiente?
  • Poco a poco. La peregrina acaba de echar de andar y tiene todavía mucho camino que recorrer antes de que yo me sosiegue y pueda pensar en otra cosa. Pero sí, habrá más novela.