Pocas veces hacemos foco en el origen de todas la informaciones que cada día recibimos acerca de los casos judiciales abiertos en España y que pueden tener cierto interés mediático. Y no, no es una labor cualquiera. Lo hemos comprobado charlando con el actual Director de Comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, José María Ortega. Una institución que acaba de recibir el primer Sello de Comunicación Responsable otorgado por el Colegio de Periodistas de la Comunidad por la labor que lleva a cabo día a día.

Comunicar el trabajo de los jueces y que éstos, a su vez, entiendan la labor de los periodistas. Ése podría definirse como uno de los grandes esfuerzos que cada día se hace desde el departamento de Comunicación del TSJCyL. Porque dar a conocer una información tan delicada como la de un proceso judicial debe ir al compás de la prudencia y la rigurosidad. ¿Y eso cómo se consigue?

  • ¿Cuáles son las claves para una buena comunicación en el ámbito judicial?
  • Las mismas que en cualquier otro ámbito. Creo que la comunicación en una institución como el Poder Judicial debe coordinarse como lo hace una gran empresa. La principal preocupación no debe ser tener una buena imagen de forma circunstancial sino alcanzar una buena reputación como valor estable. La buena reputación de una institución o de una empresa se consigue logrando inspirar confianza y seguridad. Eso es lo esencial. La buena comunicación genera confianza y ésta es la base de toda buena relación. También es crucial transmitir los valores de la Justicia a través del trabajo diario de los jueces. Creo que ahí está clave. La transparencia entendida no solo como una mera declaración de intenciones que está de moda, sino como una responsabilidad moral y estructural.
  • ¿Es la comunicación institucional y, en concreto, la judicial la gran desconocida?
  • Sí, aunque cada vez menos. El Poder Judicial llegó a la comunicación institucional mucho después que los otros dos poderes del Estado. Incluso hoy en día, cuando el Legislativo y el Ejecutivo cuentan con legiones de periodistas, el Judicial tiene un equipo de 34 profesionales para toda España. Eso sí, todos ellos muy cualificados que ayudan diariamente a que la Justicia sea más conocida y, por lo tanto, más querida. Comunicar el importante trabajo que desarrollan los jueces es apasionante y conlleva una gran responsabilidad como servicio al ciudadano. Además, supone un doble desafío continuo: por un lado, el ritmo de trabajo de los jueces es totalmente opuesto al de los periodistas; y por otro, manejamos una información muy delicada por lo que debemos ser especialmente prudentes y rigurosos.
  • ¿En qué consiste la tarea del Dircom del TSJCyL?
  • Es complicada y al mismo tiempo gratificante. Actuamos como puente bidireccional entre los medios, que cada vez demandan más información judicial, y los órganos judiciales unipersonales y colegiados de toda la comunidad, que son manantiales de información. También organizamos las coberturas informativas de grandes juicios mediáticos a los que acuden cientos de periodistas de toda España e incluso de fuera. Por citar algunos en Castilla y León: caso Carrasco, caso peregrina, caso Áticos… y antes en Andalucía: caso Malaya, caso MariLuz, caso Bretón, caso Marta del Castillo… El TSJCyL y su presidente tienen también una agenda institucional en la que coordinamos todo lo relativo a la comunicación y el protocolo. Además, formamos a los jueces en habilidades de comunicación, ayudamos a los periodistas a profundizar sobre aspectos esenciales de los distintos órdenes jurisdiccionales y procuramos que los estudiantes de ESO conozcan el funcionamiento del sistema judicial español con especial incidencia en la violencia de género y la responsabilidad penal del menor. Por otro lado, las situaciones de comunicación de crisis para nosotros son habituales. Si lo normal es que una empresa pueda encontrarse en su vida una o dos (o ninguna) crisis de reputación, en la Justicia hay varias al año; y suponen grandes oportunidades para explicarse mejor.
  • Ha colaborado para agencias como EFE TV, ha trabajado varios años en CNN+… Sin embargo, cuenta con una dilatada experiencia en comunicación dentro del ámbito judicial. ¿En qué momento decide dar el salto del mundo de los medios para rodearse de jueces y magistrados?
  • Nunca imaginé que iba a trabajar en comunicación institucional o corporativa, y menos en la Justicia. De hecho, mi vocación era ser periodista deportivo, pero la vida profesional te plantea nuevos retos y te presenta oportunidades inesperadas y emocionantes. Salí de la Universidad de Navarra muy bien preparado como profesional y como persona para afrontar cualquier proyecto relacionado con la comunicación. Completé la visión global del periodismo durante los años que trabajé en los medios, sobre todo en mi etapa en CNN+ primero en Atlanta (EE.UU.) y luego en Madrid. En 2005, se presentó en el TSJ de Andalucía la ocasión de pasar al mal llamado “otro lado de la trinchera” y no la dejé escapar. Digo “mal llamado” porque en ambos lados la función es la misma: comunicar.
  • ¿Cuál es el nivel de exigencia de los medios en lo relativo a la información que demandan sobre los casos de los que se encarga el TSJCyL?
  • Máximo. El clásico “lo quiero para hace un cuarto de hora”. Las demandas de información son continuas. Si te fijas, hay días en que la información judicial es el 70 por ciento de un informativo de TV o de un diario. Es una pena, pero desde la más alta institución del Estado hasta el ayuntamiento del pueblo más pequeño han tenido procedimientos judiciales abiertos. Como también los tienen actores de todos los ámbitos: política, cultura, deportes, economía… Teniendo en cuenta, como decía, que los tiempos de trabajo de periodistas y jueces son antagónicos, la tarea de conseguir esa información es difícil. Sin embargo, poco a poco vamos logrando ser más rápidos, aunque no nos preocupa tardar en responder. Lo que nos preocupa, y al buen periodista seguro que también, es dar una información rigurosa, objetiva, veraz y responsable.
  • Acaban de recibir el Sello de Comunicación Responsable del Colegio de Periodistas de Castilla y León. ¿Qué se siente al ser los primeros en recibir tal reconocimiento?
  • Estamos muy orgullosos y agradecidos. Los Colegios Profesionales de Periodistas han tardado en llegar demasiado pero su labor ahora es importantísima para nuestra profesión. Suponen una oportunidad seria y renovada para que una profesión muy poco dada a la autocrítica reflexione sobre su manera de trabajar. El periodismo revisa y evalúa todo pero ¿quién revisa y evalúa al periodismo? Sobre todo hoy, que con más medios que nunca a nuestro alcance, nos vemos sumidos en los riesgos de las fake news a veces por la rapidez y la competencia malentendida. Que el Colegio conceda al TSJCyL este reconocimiento no hace más que animarnos a seguir trabajando como lo estamos haciendo. Aún así, debemos repensar hacia dónde vamos en esta, en ocasiones, desmesurada inmediatez de internet y de las redes sociales. La confianza y la credibilidad que nos han costado ganar con esfuerzo y paciencia durante años pueden evaporarse en solo segundos. La comunicación judicial conlleva una constante transmisión de decisiones, valores e ideas y para hacerlo debemos ser claros y ver a los periodistas como aliados, aunque a algunos jueces aún les cueste. Los periodistas son profesionales independientes respetables, altavoces naturales de los poderes de un Estado y tienen una relevante responsabilidad pública.
  • ¿Se ha subido el área judicial, y en este caso el TSJCyL, al carro de las Redes Sociales?
  • Lo hemos hecho sí, con dudas al principio y con una actividad menos intensa que los otros poderes del Estado. Nuestro lenguaje institucional y técnico hace que en ocasiones no cale el mensaje. Nos haría falta incorporar un community manager ágil, con un estilo didáctico y cercano. Siento que echamos de menos esta figura en alguna crisis de reputación reciente como fue el caso de La Manada. La sentencia puede ser más o menos discutible y criticada, pero lo que no puede mantenerse en el tiempo es el mensaje del “yo sí te creo”, es decir, que el Tribunal no creyó a la víctima; si no la hubiera creído, los cinco acusados habrían sido absueltos en lugar de ser condenados a nueve años de cárcel cada uno.
  • ¿Qué proyectos se han puesto/están en marcha desde el departamento de comunicación del TSJCyL? ¿Algo más allá que informar sobre los diferentes casos de los que se ocupa el organismo?
  • El TSJCyL es cada año sede de unas jornadas sobre asuntos con repercusión e interés social como la responsabilidad penal de los menores, la violencia de género… El Palacio de Justicia de Burgos también acoge desayunos de trabajo informativos con profesionales del mundo judicial que aportan su visión sobre la actualidad. En su día, invitamos al fiscal general del Estado, al presidente de la Audiencia Nacional… Antes he mencionado también las actividades de formación para jueces, periodistas y estudiantes. Los tres cursos son muy interesantes. Cuando los jueces aprenden cómo trabajan los periodistas, entienden mejor su tarea. Cuando un juez narra a los periodistas, sin micrófonos, con qué se enfrenta diariamente, hace que se comprenda mejor su función de investigar, y de juzgar y hacer cumplir lo juzgado.
  • ¿Cuáles son, entonces, las bases sobre las que se asienta la labor de comunicación del TSJCyL y de la que usted es responsable?
  • Ya he mencionado algunas pero quiero destacar que es importante respetar y reconocer la gran labor que realizan los periodistas diariamente. Cuando un periodista nos llama, lo hace porque quiere saber la verdad y quiere explicarla bien. Es importantísimo estar disponible y dialogar con ellos. Como en cualquier otra profesión, el principal anhelo del periodista es hacer su trabajo de manera impecable. Y por eso nos llaman, porque confían en nosotros y saben que vamos a facilitar información sin adornos, sin puntos de vista interesados, siendo claros y objetivos. Y al mismo tiempo, es muy reconfortante ver cómo un juez valora nuestra función. Si un juez te mira como a un compañero que quiere hacer más sencillo y comprensible su trabajo, entonces se puede decir que has cumplido con tu misión. Cuando ayudas a un juez a manejar una información delicada, a hacer comprender una resolución o a organizar un juicio complicado, es cuando profesionalmente más orgulloso puedes estar. Por otro lado, la comunicación se basa en la confianza y en la credibilidad. Los responsables de comunicación institucional o corporativa debemos ser creíbles y solo lo seremos si actuamos con coherencia, integridad y sinceridad. Y en concreto en la comunicación judicial también debemos ser comprensibles, algo difícil en ocasiones por el lenguaje técnico y especializado. Debemos intentar buscar palabras sencillas y claras, sin caer en un lenguaje coloquial o banal pues lo que se pretende argumentar a veces no es nada sencillo.
  • ¿Cómo ve José María Ortega el futuro de la comunicación dentro del ámbito judicial?
  • Debemos seguir orientando a los jueces sobre qué comunicar y cómo hacerlo. El Poder Judicial tiene diferencias importantes respecto a otras corporaciones e instituciones. Una empresa cuenta con un director general al que el dircom debe aconsejar. En la Justicia, digamos que cada juez es un director general porque cada juez es independiente y es, en sí mismo, Poder Judicial. Tenemos que terminar de convencer a los jueces de que nos integren como una parte estratégica a la hora de tomar decisiones de cómo y cuándo contar lo que han resuelto sobre un asunto complejo y de gran impacto social. Para nosotros no sólo es importante comunicar sino hacerlo los primeros. Cuando una de las partes implicadas en un proceso judicial nos toma la delantera con una información interesada o incompleta, deshacer ese mensaje es hoy prácticamente imposible y, por lo tanto, la capacidad de contar la verdad completa es muy limitada. Creo que aún nos queda mucho camino por recorrer. Como decía, el Poder Judicial es relativamente joven en esta función. Pienso que hemos superado la fase de ‘informar’ y debemos completar con decisiones valientes y novedosas la de ‘comunicar’. Además, las Oficinas de Comunicación Judicial debemos seguir haciendo ver a los jueces que cuando facilitamos información estamos atendiendo a la sensibilidad social, estamos cumpliendo las expectativas y nos estamos comprometiendo con un fin realmente importante: los jueces como pilares de la Democracia.