La imagen de José Manuel Atencia está asociada al periodismo de raza, a cuestionarlo todo, a no temerle a ser incómodo y al gusto por la curiosidad. Casi toda una vida con el macuto de la Cadena Ser al hombro y afilando el lápiz en El País. En la emisora ha pasado por todos los escalafones del área informativa. Y ahora afronta una nueva etapa como director de la cadena en Málaga. Sigue así la estela de otro histórico del periodismo andaluz como es Antonio Yelamo, otra ‘rara avis’ del ala informativa enrolado en puestos ejecutivos.

¿Cómo se le dan los números?

Estoy haciendo un curso acelerado. En diez días he visto más números que en casi toda mi vida [risas]. Cuando empecé a hacer información de Urbanismo en la Ser no sabía nada del tema, pero como soy un poco cansino terminé sabiendo bastante porque cuando me pongo en algo de lo que tengo que trabajar intento saber mucho y aprender. Y en eso estoy ahora. Pero sí es cierto que los números… son un poco pesados.

Casi siempre ha estado en el periodismo de calle, ¿Imaginaba que acabaría en un puesto de responsabilidad como esta?

Uno no piensa en esas cosas. Pero es verdad que llevo 31 años en primera línea informativa y hay momentos en que se presenta una ocasión de hacer algo que me hace mucha ilusión. Ha sido una decisión que me he pensado bastante, no lo he decidido a la ligera, porque sabía que tenía un coste para mi yo periodista, que es importante. De todos modos voy a hacer todo lo posible por que sea un periodista el que esté dirigiendo la radio. 

Es ser una rara avis, un periodista al frente de la gestión…

Somos algunos. También está Antonio Yélamo, que dirige la cadena regional en Andalucía y Bernardo Guzmán, que lleva la regional de la Comunidad Valenciana. Es verdad que coinciden que somos gente que llevamos mucho tiempo en la radio y la conocemos muy bien. Aunque yo sea periodista, en los últimos 7 u 8 años siempre he estado en el centro de mando y he hecho cosas que tienen que ver con eventos. Hay una parte administrativa que nos pilla sabiendo menos, pero comercialmente y periodísticamente sí controlamos esto. O eso espero… [risas]

¿Qué objetivos tiene?

Hay dos objetivos esenciales porque tenemos dos perfiles para los que nosotros tenemos que hacer radio. Nuestros oyentes: mi primer objetivo es no defraudarles, que sigan viendo en la Cadena Ser Málaga una radio que está con la ciudad, con la provincia, con los temas interesantes, con la crítica, con la veracidad de la información, con la credibilidad… Y luego están nuestros anunciantes, y es un núcleo importante. Es la gente que confía en nosotros para vender sus cosas y que hace que nosotros tengamos la tranquilidad económica para poder hacer información. Esa parte en la que yo no he estado tan relacionado es una parte esencial también. Me gustaría que Ser Málaga siguiera siendo una emisora de referencia. Yo intentaré que lo hagamos mejor, es una emisora potente, hay buen ambiente de trabajo y muy buenos profesionales. También tiene mucho que ver con aceptar este reto saber la gente que hay aquí. Sé que tengo un equipo que me lo va a poner mucho más fácil, un equipo de periodistas y comercial extraordinario. 

Y cómo se encaja ese doble objetivo. ¿Los medios que son antes medios o empresas?

Yo creo que el periodismo está siempre por delante. Las cosas que sean verdad y que tengamos que contar las vamos a contar. Y eso puede incomodar a veces, y otras no. Eso se resuelve siempre con periodismo. He peleado mucho en mi etapa de director de contenidos para que las cosas que tuvieran que ver con lo económico no influyeran en lo informativo. Con lo cual voy a intentar ser un director consecuente con lo que he defendido toda mi vida. Es difícil pero me lo tengo que proponer porque si no iría contra lo que siempre he creído. Si hubiera pensado que dirigir la radio me obligaría a cambiar la manera que siempre he entendido de hacer periodismo, a lo mejor no lo hubiera aceptado. 

Ha vivido el periodismo en primera línea durante 30 años, ¿Cuál ha sido la mejor época desde que conoces y ejerces la profesión?

Para mí los 80 y los 90 fueron extraordinarios. Estaba empezando y había muchísimo trabajo. Cuando salíamos teníamos una ilusión enorme y trabajábamos muchas cosas. Para la información, posiblemente esa es la mejor etapa. Para la actualidad en general y para las posibilidades que tenemos, la actual es sin duda la mejor época, lo que pasa es que no le cogemos el punto. Nunca hemos tenido más facilidad para informar y más mecanismos. Ha sido un tsunami tecnológico que nos ha llegado y al que no hemos sabido adecuarnos. Es cierto que hemos entrado también en una dinámica en la que cualquiera puede escribir algo en cualquier sitio y decir que eso es información y periodismo. Y no lo es. Todas las épocas y fases tienen una especie de péndulo que va de un lado a otro y se tiene que poner en el centro. Nosotros tenemos que recuperar qué es la información y colocarla en su sitio, distinguir lo realmente importante de lo que no lo es, y lo que es verdad de lo que no lo es. Es nuestra ocupación y ese control lo debemos de volver a tener nosotros.

En este punto, el lector o el oyente no termina de entender dónde están los límites y se deja llevar por fenómenos como las fake news, ¿Cómo hemos llegado a ese punto?

Porque es una maquinaria. Todo vuela, y en segundos. Tu cometes un error, incluso no intencionado con algo que sea llamativo y puedes explicarlo 25 veces después, pedir perdón y decir que has cometido un error, que la primera sigue dando vueltas y no la para nadie. Tiene que ver con que los ciudadanos en general nos hemos convertido en personas más descreídas. La situación política que vivimos en la que la gente está cansada y quiere leer y escuchar lo que quiere leer y escuchar, independientemente de que sea mentira. Y hay un montón de gente que quiere creer cosas aunque no sean verdad. Tenemos la enorme responsabilidad de crear los mecanismos para volver a hacer esto bien. Y la política y la ciudadanía también tienen una gran responsabilidad porque se sigue actuando a sabiendas de que lo que se está contando, ya no voy a decir que sea falso, que también, sino que también hay gente que juega diariamente con medias verdades.

Las redes sociales tampoco ayudan en este contexto y crean más desinformación a pesar de que cada vez haya más información…

Lo amplifican. Y el problema es que hay que saber distinguir. Ahí nos lo jugamos todo como medios de comunicación. A mi lo que me motiva conseguir es que la gente escuche nuestra emisora porque está pensando que lo que se dice siempre es verdad. No vamos a sacar una noticia que no esté contrastada por mucho que ya esté circulando por las redes. 

La política como tema principal en la agenda de los medios no aporta mucho ahora mismo para ese objetivo…

No, no aporta. A los ciudadanos les hemos cansado, por un lado los políticos y por otro los medios de comunicación amplificando todo esto. Pero es muy difícil abstraerse. Estamos en una situación de cuatro elecciones en cuatro años, no tenemos gobierno y vienen otras elecciones. A mi me gustaría contar historias, salir a la calle a buscar un tema ciudadano y plantearlo con invitados… Me gustaría amplificar eso mucho más y retirar a los políticos de la antena, en lo que se refiere a declaraciones y a ruido político. La política en España necesita un periodo de tranquilidad y los medios recuperar otras noticias y temas más interesantes para los ciudadanos que la paliza que le damos continuamente con fulanito ha dicho esto y menganito le ha respondido esto otro.

Pero falta un poco de medios humanos en el sector para trabajar los temas con más profundidad y más sosiego y no dejarse llevar por esta agenda.

Por eso decía antes que la mejor época del periodismo había sido la de los 80 y 90. Lo he recordado como una época boyante en la que había mucha gente para trabajar y podías ir a un medio de comunicación y escribir un par de noticias a la semana, algo que ahora es impensable pero que te daba tiempo para trabajar los temas. Se han perdido miles de trabajos durante la crisis y todas las plantillas afrontamos el futuro, que es complicado, con mucha menos gente de la que teníamos hace tiempo. Ahora tenemos una situación tranquila en esta casa pero si me preguntas si quisiera tener más gente, te digo que sí. Es cierto que no tenemos mucho tiempo. El día a día nos come y no podemos dedicar a una persona una semana a investigar un tema. Tenemos que contar historias, buenos temas e informaciones que otros quieren esconder.

Eso ocurre también porque la agenda la deberían de marcar los medios y no el sector político.

A veces soy pesimista, pero suelo ser optimista. Estamos viviendo una época en España muy excepcional con unas enormes dificultades para tener un gobierno que está marcando la agenda como en su día Cataluña, que sigue haciéndolo, o el terrorismo vasco en su momento. Son temas que se comen todo lo demás, pero estoy de acuerdo y los medios deben recuperar el pulso de la agenda y tenerlo nosotros. Porque nosotros sí podemos lograr hablar de los problemas de los ciudadanos cuando la política no quiere.

¿Y qué le gustaría aportar en ese sentido?

Tenemos un gravísimo problema que es el cambio climático. Aquí vivimos del sol, la playa y el turismo y nos va a afectar bastante. No vamos a estar toda la vida con los mismos temas de la ciudad que nunca se resuelven. Tenemos también un gravísimo problema de despoblamiento, no tan acusado en Andalucía como en otras comunidades, pero que está ahí. 

¿Se acuerda del último boleto que dio?

Pues no te creas que fue hace mucho tiempo. Cuando fui director de contenidos tuve que dejar la antena, y me costó mucho. De forma continua fue hace diez u once años, pero en la anterior campaña electoral hice una crónica de campaña diaria para Nacional. El último boleto fue hace diez u once años, la última vez en antena fue antes de ayer. Ahora ya sí creo que no debo salir casi nada.

¿Tratará de seguir escribiendo o participando en tertulias como hasta ahora?

Me voy a dar un periodo fuera de ese ámbito. Ahora necesito un tiempo para priorizar. Soy metódico y si me meto en algo tengo que tener mucho conocimiento de las cosas para tomar decisiones. Tengo la responsabilidad de la provincia de Málaga, tenemos varias emisoras y tengo a algo más de 60 personas que no es que dependan de mí, pero dependen de que las gestiones en esta empresa se hagan bien para que todos estemos mejor.