El responsable de Comunicación de Fundación CAI habla sobre cómo afronta la comunicación en esta nueva etapa la Obra Social y Cultural de la desaparecida caja de ahorros. Castiella resalta la importancia de difundir el trabajo de la organización y resalta el valor de marca y solidez que le aporta la colaboración con más de 200 entidades aragonesas.

  • En un momento en el que hay tantas fundaciones y asociaciones, ¿qué es lo que diferencia a la Fundación CAI de otras?
  • Contamos con una trayectoria de 110 años, el conocimiento y la experiencia que da el tiempo y una forma de trabajar muy valorada. Hay que tener en cuenta que, aunque con distinto nombre, seguimos siendo la Obra Social y Cultural de la desaparecida Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón. Hemos heredado un amplio caudal de intangibles vinculados a una historia y a una marca, particularmente queridas y reconocidas. Esto implica una enorme responsabilidad para quienes trabajamos en la Fundación, que nos obliga a esforzarnos para llegar más lejos todavía.
  • ¿Qué papel juega la comunicación a la hora de conseguir esa diferencia?
  • La comunicación es fundamental. Es algo que tenemos interiorizado. Queremos que la sociedad conozca muy bien qué hacemos y a qué dedicamos nuestros recursos. Disponemos de una materia prima extraordinaria, como es el día a día de la Fundación. Aunque parezca una obviedad, para que la comunicación tenga interés, primero debe haber información de calidad. Si nuestro objeto social fuera otro resultaría muy difícil, por no decir imposible, hacer las cosas tal y como las venimos haciendo. Por lo tanto, si generamos un flujo de comunicación continuo, interesante, variado y valorado es porque la actividad de nuestra Fundación responde a esos mismos atributos.
  • ¿Cuáles son los principales retos de la Fundación CAI después de haberse desligado de su empresa matriz?
  • Desde que nos transformamos en Fundación, el objetivo prioritario es administrar con prudencia y eficiencia toda la importante herencia que hemos recibido y ser capaces también de alumbrar ideas que se materialicen en proyectos nuevos de interés social. Ahora, por la crisis, estamos muy centrados en ayudar a las personas y grupos más desfavorecidos para evitar situaciones de desigualdad, marginación e injusticia. También, en otras iniciativas que sirvan para impulsar el desarrollo económico y cultural de Aragón.
  • ¿Cuáles son las principales líneas de la comunicación en esta nueva etapa? 
  • Estamos presentes y somos muy activos tanto en los medios de comunicación tradicionales como en los digitales y redes sociales. Mantenemos una estrecha colaboración con los periódicos, emisoras de radio y televisión aragoneses que nos permite llegar a todos los segmentos de población. Contamos con espacios semanales en estos medios e invitamos a las entidades sociales con las que trabajamos a que divulguen su labor. Tienen mucho y muy bueno que contar y sin este apoyo a algunas de ellas les resultaría más difícil darse a conocer. Tanto las entidades como los medios son conscientes de este gran esfuerzo. También hemos dado un fuerte impulso a la web institucional y a nuestra presencia en las redes sociales, especialmente en Facebook y Twitter, donde nuestras comunidades de amigos crecen con tal fuerza que está superando las previsiones que nos habíamos marcado.
  • Una de las acciones de comunicación más común en las fundaciones es el patrocinio. ¿Qué importancia le da Fundación CAI a este tipo de acciones? (porque se les puede ver en iniciativas de entidades reconocidas, pero también en acciones de pequeñas entidades locales).
  • Hay que distinguir el patrocinio, entendido como una relación comercial con fines, principalmente, publicitarios y venta, de otras actuaciones que carecen de esos objetivos, que son las que nosotros realizamos. Fundación CAI no patrocina, ni financia. Fundación CAI ayuda, colabora, apoya y subvenciona a fondo perdido. En 2013, dejamos de ser entidad financiera. Ahora, somos una organización sin ánimo de lucro que se dedica a trabajar por esta tierra porque así lo establecen nuestros estatutos. Evidentemente, la colaboración que mantenemos con más doscientas entidades sociales hace que nuestra marca tenga una enorme visibilidad, esté muy consolidada, pero no es el fin último.
  • ¿Qué imagen y reconocimiento social considera que proyecta la Fundación? ¿Qué objetivos se han marcado al respecto?
  • Percibimos que a la sociedad le gusta nuestro estilo y forma de hacer las cosas, nuestra vocación de servicio, que nos tiene afecto, que caemos bien y somos útiles. Formamos parte del tejido social e institucional de esta tierra con cuyo desarrollo estamos comprometidos. De cara al futuro, queremos seguir en esta línea, incluso mejor, porque nuestro nivel de exigencia es muy alto.
  • Después de tanto tiempo como responsable de comunicación de una entidad financiera, ¿encuentra mucha diferencia con la comunicación que realiza ahora en el tercer sector?
  • Personalmente me encuentro más a gusto. Antes, cuando éramos caja de ahorros, nos ocupábamos de informar de la vertiente financiera, de muchas áreas de la organización, y, también, de la Obra Social. Ahora, podemos dedicarle a la Obra Social la atención que merece. La sensación que tengo es que mi actual trabajo tiene un componente más humano. El mundo de la acción social, de la cultura, de la formación es tan amplio como enriquecedor. Me está dando la oportunidad de conocer a personas de una talla humana excepcional que trabajan por los demás de forma callada y desinteresada.