La agencia Stuart Studio nació en 2012 de la mano de Jano Cabello, David Ruesta y Andrea Villalta, tres jóvenes creativos que querían hacerse hueco dentro del sector del diseño y de la publicidad. El socio fundador y account manager del estudio creativo, David Ruesta, explica cómo ha ido evolucionando la firma en su corta, pero intensa, trayectoria.

  • ¿Cómo definiríais Stuart Studio?
  • Una agencia de publicidad, diseño y branding formada por un equipo joven y multidisciplinar que trabaja para aportar valor a cada proyecto.
  • ¿Cómo surgió la idea de montar la agencia?
  • Durante la carrera, tanto a Jano (Cabello) como a mí, se nos fue despertando el gusanillo de montar nuestra propia empresa. Creíamos que podíamos crear una forma propia de trabajar, que nos diferenciase del resto de agencias. Fue a mi vuelta de Erasmus, en Odense, cuando Jano ya había empezado a dar forma a la idea junto con Andrea Villalta (pilar indispensable en este sueño). Así que, en unos días, estábamos dando a luz al pequeño Stuart.
  • ¿Cómo ha sido la evolución desde que comenzasteis?
  • Creíamos, muy seriamente, que podíamos poner en marcha una agencia diferente. Esto tiene su lado complicado, y es que ninguno habíamos trabajado en una agencia como tal, así que tocaba aprender a base de errores y más errores. Pero con su lado positivo. Teníamos nuestra manera de hacer las cosas, tanto con los clientes, como de forma interna. Quizás este ha sido uno de los ingredientes principales para poder estar donde nos encontramos hoy.
  • En los últimos años, hemos asistido en Aragón a un incremento de las agencias. ¿Hay mucha competencia?
  • Debido a la situación que hemos vivido en los últimos años, han aflorado miles de negocios en Aragón. Y, entre ellos, agencias. No nos importa que haya mucha competencia, esto nos ayuda a mantenernos despiertos y a esforzarnos en mejorar y ofrecer algo diferente. Y, como en lo personal, existen muy buenos amigos, algunos que no lo son tanto y otros muchos que aún no conocemos, pero que nos encantaría conocer. Tenemos sinergias con varias agencias de publicidad con las que trabajamos en muchos proyectos de manera conjunta y congeniamos perfectamente.
  • Por cierto, ¿cómo es el mercado aragonés? ¿Es una plaza dura?
  • Está claro que el mercado aragonés y, más concretamente Zaragoza, es un hueso duro de roer. De hecho, es ciudad de pruebas para muchas marcas, franquicias y negocios. Nos gusta sacar el lado positivo de esto, ya que nos sirve de entrenamiento para todos los clientes que tenemos a nivel nacional e internacional.
  • En este sentido, Luis Bassat comentaba que cualquiera tiene que tener como mercado objetivo el mundo. ¿Es vuestro caso?
  • Por supuesto. Desde que comenzamos sabíamos que debíamos enfocar nuestro trabajo fuera de Zaragoza y no “encogernos” si nos encontrábamos con proyectos en el extranjero. Así que, con mucho esfuerzo y tratando de hacerlo mejor de lo que sabemos, trabajamos en proyectos a nivel nacional y fuera de nuestras fronteras, en países como Egipto, EEUU, Noruega, Senegal, Sudáfrica y Andorra, de los que aprendemos día a día.
  • ¿Qué tipo de cliente es el que se acerca a Stuart Studio? ¿Qué relación tenéis con ellos?
  • Lo dinámico de este trabajo es poder enfrentarte cada día a clientes de todo tipo. De la misma manera que estás dando forma a un parque de aventura, estas diseñando una campaña para una empresa de zumos o planeando una acción de Street marketing. Además, uno de los pilares que sustentan nuestra agencia es la relación con los clientes. Hacemos mucho esfuerzo por conseguir que se sientan como en casa, que vean que cada miembro del equipo intenta impregnarse al máximo de su empresa. Nos gusta conocer al máximo cada negocio. Esto nos lleva, en la mayoría de los casos, a tomar cada proyecto como propio y dedicarle todo el trabajo y cariño que podemos.
  • ¿Cuál es el proyecto más complicado al que os habéis tenido que enfrentar?
  • No hay un proyecto que podamos destacar por excesivamente complicado. Pero existen factores que pueden hacer que algún proceso se complique, como los culturales en otros países, el escepticismo que muestran los responsables de algunas empresas o la labor previa conjunta que hay que hacer en compañías ya consolidadas para redefinir su visión y reconducirla hacia dónde deben ir.
  • ¿Qué consejos le daríais a un joven que, como vosotros, está pensando en montar su empresa?
  • En primer lugar, que tenga “oído selectivo”, que no escuche a aquellos que traten de quitarle la idea de la cabeza, pero que abra bien los oídos con personas que puedan aconsejarle y servir de apoyo. Que se informe bien, que estudie bien su sector y se plantee si va a aportar valor diferencial. Que tenga siempre una referencia, un faro en el que fijarse y aprender. Que no pierda jamás la humildad e intente aprender cada día de los cientos de errores que, seguro, cometerá. Y, por último, que no desista, que sea fuerte y persistente, teniendo siempre el foco puesto en su objetivo.