• Algo más de un tercio de los europeos reconoce toparse con noticias falsas a diario
  • El Congreso de los Diputados vota en contra de intervenir las ‘fake news’ en España

El 88% de los españoles creen que las campañas de desinformación representan una amenaza real para la democracia. Así se desprende del Eurobarómetro, según el cual, la respuesta a esta pregunta de algo más de la mitad de los españoles es un sí rotundo, mientras que para el 37% lo es hasta cierto punto. Al lado contrario se sitúan el 11% que no ven las noticias falsas como un fenómeno preocupante, y el 2% que no sabe o no contesta.

Estos porcentajes de preocupación no son los más altos de la Unión Europa, pero sí se sitúan por encima de los registrados en países como Francia (85%), Reino Unido (84%), Alemania (84%) o Bélgica (70%). Entre los países más alarmados por la propagación y efectos de las ‘fake news’ destacan Chipre (91%), Grecia (90%), Italia (90%) y Hungría (89%). De media, siete de cada diez europeos lo identifica como un problema.

Siguiendo con los resultados de la encuesta arrojada por el Eurobarómetro, el 37% de la población europea reconoce toparse con noticias falsas a diario, mientras que la mitad afirman hacerlo semanalmente. No en vano, el 71% asegura identificar el fenómeno.

En contraste con los datos que arroja el Eurobarómetro, conviene recordar que el pleno del Congreso de los Diputados, celebrado el pasado martes 13 de marzo, ha votado en contra de la proposición no de ley presentada por el PP para endurecer el control de las fake news. El texto de los populares planteaba una serie de mecanismos para la identificación de actuación sobre este fenómeno, por lo general procedente de “países extranjeros” que buscan “debilitar” la confianza en las instituciones y desestabilizar la democracia.

La iniciativa  hacía referencia a la necesidad de promover un acuerdo internacional, principalmente con Bruselas, a fin de hacer más efectiva esta lucha, especialmente en aquellos casos en que la amenaza es “gestionada por actores extranjeros con intenciones hostiles”.

Sea como fuere, esta propuesta se presentó un día después que el informe del grupo de expertos creado por la Comisión Europea para dimensionar el fenómeno de la desinformación, en el que se apostaba por la creación de un código de buen gobierno para plataformas como Facebook, Google o Twitter, así como ampliar el marco de financiación pública para el periodismo de calidad.