No hay democracia posible sin libertad de prensa. Por eso se fortaleció la democracia en Estados Unidas durante la campaña electoral. Ahora toca esperar si el boomerang Trump volverá para degollar a la prensa americana y así menoscabar la libertad de prensa.

El nuevo presidente ignora a los medios de su país y ha tomado la decisión de dirigirse directamente al pueblo sin intermediario alguno, al más puro estilo Maduro, como si de una dictadura se tratara.

Toca esperar qué papel jugarán los medios ante el ninguneo de Trump. Recordemos que la situación de la mayoría de los medios no es más optima al estar muy debilitados económicamente. Sólo el liberal The Washington Post tiene una situación saneada desde agosto del 2013 cuando pasó a ser propiedad de Jeff Bezos -fundador de Amazon- por 250 millones de dólares en efectivo.

A Trump le dan igual los editoriales tal y como señalaba este mismo Cronista el pasado 17 de octubre en el post ‘Todos contra él’. Millones de seguidores y votantes le apoyan y creen todo lo que él dice. El populismo más salvaje se ha instalado en La Casa Blanca siendo la hora de constatar la profesionalidad de los medios americanos. No todo vale y así se demostró con los datos falsos que aportó el portal BuzzFeed con el polémico informe sobre Rusia y Trump.

Rigor, capacidad de análisis y una buena información son las únicas armas eficaces que podrán ir contrarrestando las posibles fechorías del nuevo presidente, no se olvide, electo. Ha llegado la hora de que los medios demuestren el contrapoder con el rigor necesario para que no sea Trump el que recorte la libertad de prensa.