A 7.000 kilómetros de distancia, hace hoy diez años, en el estudio de la Radio Sevilla se encendió ese luz roja que en cualquier otra habitación puede ser reclamo de peligro pero que en un estudio de radio significa “estamos en el aire”. Felipe González y Alejandro Sanz comenzaban una conversación que ya cuenta nueve temporadas. Dialogaron sobre lo que significa “SER andaluces”, sobre la vocación universal de nuestra tierra sin dejar de mojarse sobre los tópicos, el debate territorial y el empeño en avanzar irá dejar atrás el conformismo.

“Ser andaluces” es una obra que se basa en la transcripción de las conversaciones sobre Andalucía de 20 destacados andaluces de diversos ámbitos con los objetivos de reflexionar sobre el presente y el futuro de la Comunidad Autónomareforzar las señas de identidad y desterrar tópicos injustos.

Ayer también acudieron algunos de los participantes en la novena edición  de, en palabras de Pérez Monguió, este “observatorio de nuestra tierra desde los ojos de los andaluces más insignes”. Así Pepe Begines (“No me pises que llevo chanclas”) destacó que “no se puede confundir el humor con la alegría”, Javier Cuenca  (Save the Children) insistió en que “Andalucía no solo debe reconocer los derechos de la infancia sino defenderlos” y Noemí Sanchís (Colegio Arquitectos) alertó de que “en Igualdad los techos son de hormigón y los suelos de cristal”.

Para Francisco Jiménez Alemán (periodista) “el Estado de las Autonomías ha venido para quedarse, están funcionando. El problema es el populismo”. El Premio Andaluz de Novela Antonio Orejudo destacó que “la cultura por sí misma se hace internacional”, al tiempo que Jose Luis Heredia (CSIF) incidió en que  los tópicos siguen existiendo e incidió en que “somos una tierra de matices y grandeza, con personajes incuestionables. Yo hablo 8 idiomas en Andalucía”.

El notario Pablo Gutierrez Alviz narró su experiencia en Cataluña donde “por ser andaluz me decían que venía de la selva a la civilización. Se precisa educación, educación y educación”. Igualmente, el escritor Felipe Benitez Reyes definió el tópico como “antropología de garrafón que se combate con realidades”. Adelfa Campo, Goya a la mejor actriz reparto anima a rodar en nuestra tierra pues “Andalucía es el mejor plató para cine y televisión”.

El senador y exconsejero de Cultura, Miguel Ángel Vazquez, destacó los dos colores que sobresalen en Andalucia, “el blanco y verde. La autonomía dejó atrás el atraso secular”. En la defensa del feminismo se pronunció la Catedrática de Historia Económica, Lina Galvez, en el sentido de que es “justicia, un movimiento social y una forma de vida”.

Ramon Fernandez Pacheco, Alcalde Almería, puso de ejemplo a su tierra para el progreso del conjunto de la comunidad y se acordó de esa “Andalucía real que levanta nuestra tierra desde horas muy tempranas”. Por su parte, Ana Tárrago, Fiscal Superior de Andalucía, evidenció que “la justicia es igual para todos pero los recursos y los medios no”, al tiempo que Lorenzo Del Río, presidente del TSJA urgía a crear “más empleo y renta para que los jóvenes quieran quedarse aquí no tenga que irse a otra tierra”.

El acto, que se celebró en el Salón del Almirante del Alcázar de Sevilla, estuvo magistralmente conducido, y esto es un hecho y no una percepción de este cronista, por el Director de la Ventana Andalucía, Fernando Pérez Monguió.

En la mesa presidencial estaban el Director de la Cadena Ser Andalucía, Antonio Yélamo, “en el acto más señero e importante de la Cadena Ser”, Augusto Delkáder, director editorial de Prisa, para quien Andalucía “sí ha progresado, pero no se puede instalar en el conformismo”,y también el director general de Unicaja Banco, José Luis Berrendero, que valoró el objetivo de la publicación porque desde el diálogo se contribuye “al aumento de la autoestima y a desterrar tópicos“.

El presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, resaltó durante su intervención que “aún no se ha conseguido el progreso deseado y se debe desempolvar la autocomplacencia“. Moreno apeló al diálogo “como se hacía en transición: respetando y admirando al adversario. Hoy se ha ido perdiendo esa cultura, que nos lleva a la permanente confrontación”.

Finalmente, Marta Bosquet, Presidenta del Parlamento, resaltó la necesidad de un “diálogo respetuoso como vehículo de convivencia“.