• El Consejo Audiovisual de Andalucía edita una serie de recomendaciones para adecuada y rigurosa cobertura de este grave problema social.
  • Las noticias sobre violencia de género se han incrementado un 52% en los telenoticiarios de Andalucía y su duración un 65% en los últimos ocho años.
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Las noticias sobre violencia de género se han incrementado un 52% en los telenoticiarios de Andalucía y su duración un 65% en los últimos ocho años. En 2017, fue el segundo asunto más tratado después del problema migratorio y el tercero más relevante en la escalera de los informativos tras la inmigración y el proceso soberanista de Cataluña.

Toda esta atención tiene que ir en consonancia con un tratamiento informativo riguroso a la par que ético y respetando los principios deontológicos. Con esta premisa, el Consejo Audiovisual de Andalucía pone a disposición de los profesiones una guía que pretende preservar, en los casos de violencia de género, el derecho constitucional a la libertad de información con la responsabilidad y obligaciones que la legislación obliga a medios y periodistas.

Así el CAA recuerda que medios y periodistas no sólo tienen una función informativa en la violencia de género sino que, además, tienen el deber de contribuir a erradicarla y la responsabilidad de concienciar a la sociedad. Y tienen que hacerlo adoptando precauciones y normas básicas para garantizar un tratamiento adecuado.

Para no llevar a equívoco comienza exponiendo sus recomendaciones definiendo el problema en sí mismo, “la violencia de género que es la que ejercen los hombres sobre las mujeres que sean o hayan sido cónyuges, o que hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad sin convivencia”. No hay que confundirla con la doméstica o familiar, y los hijos e hijas también se consideran víctimas.

El organismo autonómico advierte que el periodismo debe ser imparcial pero no neutral; anima a los periodistas a prevenir la violencia de género y a no propagar bulos, mitos o mensajes sin fundamento.

En el campo de “la noticia” recomienda que no se trate violencia machista como un caso aislado o como un suceso pues debe enmarcarse en el contexto de un problema grave que afecta a toda la sociedad.

Igualmente, insta no transmitir datos e imágenes íntimas o escabrosas. No es necesario mostrar las armas, la sangre, ni recrearse en la descripción de los hechos o en escenas de escaso o nulo valor informativo. Por eso es importante seleccionar escrupulosamente el material audiovisual para evitar el morbo o el sensacionalismo.

El CAA hace hincapié en que está prohibida la difusión del nombre e imagen de menores de edad, sean víctimas o agresores. Es obligatorio respetar su derecho al honor, a la imagen y a la intimidad. Se recomienda que no se utilice su imagen sin autorización ni se difundan opiniones que puedan menoscabar su dignidad o restarle credibilidad.

En este sentido, se explica que la presunción de inocencia es un derecho constitucional que debe prevalecer mientras no exista sentencia firme o confirmación de la culpabilidad por parte de las fuentes policiales o judiciales.

Finalmente, se advierte que la difusión de datos personales de los maltratadores debe tratarse con cuidado durante la investigación policial y el proceso judicial. El presunto agresor puede salir en pantalla si va acompañado de la policía, está detenido, esposado o comparece ante la Justicia pero no se debe ralentizar su imagen, congelarla ni resaltarla técnicamente.