Acabamos de sufrir un ataque cibernético a nivel planetario, pero antes fue el ‘Comey Gate’, el affaire que ha llevado a Trump a destituir al jefe del FBI, James Comey por hacer pública la conexión rusa en la campaña difamatoria contra Clinton en las pasadas elecciones americanas. Éstos son dos ejemplos más  que ponen de manifiesto la importancia del factor digital en las Relaciones Internacionales actuales. Ya no son los actores económicos quienes marcan la agenda internacional de los países por encima de los gobiernos, sino que el hecho de internet se  ha convertido en un elemento clave que ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de la soberanía de los Estados ante el poder de internet.

Este asunto pone de rabiosa actualidad el último libro de Anne Marie Slaughter, El tablero y las redes, que he conocido a través de la recomendación de Andrés ortega, del Instituto Elcano. Slaughter es analista política, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad de Princenton y CEO de la Fundación New America, un think tank que busca la renovación de la política norteamericana en la Era Digital. Además, esta prestigiosa analista fue directora de Planificación en el Departamento de Estado con Hillary Clinton del 2009 al 2011. Precisamente, supe de ella en su momento por las reacciones a un polémico artículo que publicó cuando decidió dejar su puesto en Washington para “dedicarse a su familia” y que tituló Por qué las mujeres todavía no pueden tenerlo todo. En ese largo texto explica las dificultades de una mujer de éxito para dedicarse plenamente a su carrera cuando tiene una familia detrás.

TableroYRedes

Pero volviendo a la publicación que nos ocupa, en su último libro, Slaughter expone cómo el antiguo y “noble juego” de la política internacional tiene que ser revisado ya que, en un mundo en el que las redes influyen para bien y para mal en el nuevo orden global, todavía se analiza con los parámetros de la diplomacia del siglo XVII, con la paz de Westfalia y que ha regido los equilibrios entre países hasta ahora. (Kissinger dixit).

Ante esta situación, y con el fin de crear un nuevo marco de las Relaciones Internacionales, Slaughter propone una nueva estrategia basada en 3 pilares:

  • La Sociedad Abierta (en la que toma como referencia a Manuel Castells, el reconocido sociólogo vinculado a Zaragoza en la etapa de Belloch, a través de la Sociedad Zaragoza Ciudad del Conocimiento).
  • El Gobierno Abierto
  • Un sistema Internacional Abierto.

En este nuevo orden internacional, en el que la relación de los Estados ha sido reemplazada por las redes, la “apertura” se entiende como participación, transparencia, autonomía y resistencia para controlar o limitar la información. Basándose en estudios realizados en la Universidad donde es decana, la politóloga demuestra cómo las nuevas tecnologías y el mundo de internet  han afectado al comportamiento de las personas y las Naciones. Aunque este libro fue escrito antes de las elecciones de Estados Unidos en 2017 y para nada se menciona a Trump, la gran estrategia que Slaughter plantea tiene reconocibles paralelismos con la política que el nuevo presidente norteamericano.

En contra de la teoría “buenista” sobre la red de Slaughter, que se  plantea como una nueva etapa de las Relaciones Internacionales basadas en la transparencia, la participación y la democracia, la realidad nos demuestra “el lado oscuro” de esta teoría: El crecimiento del nacionalismo y del autoritarismo, después de todo, en parte, es también consecuencia de la era digital.