Cuántas veces he escuchado la frase ‘Estoy aprendiendo inglés’. Aquel que comenzó en 8º de EGB continúa, en muchas ocasiones, queriendo aprender el idioma ya cumplidos los 50 años. Y allá que va hacia la academia cargado de optimismo e ilusión.

Algo parecido ocurre con la web de muchísimas de nuestras empresas. ¿Les suena la frase ‘Estamos cambiando la web’? o ‘Tenemos que cambiar la web’. Son frases que presiden numerosas reuniones. Alguien se pega la vida cambiando la web, ´haciendo ñapas en ella’ o creyendo que alguien le está haciendo un lavado de cara sin que esto realmente ocurra. Y largo me lo fiais cuando, además el objetivo se demora en el tiempo y la previsión de concluir tan importante tarea se traslada a meses inconcretos que nunca se cumplen.

No entraré a valorar si después velan por no perder el posicionamiento, con qué periodicidad es aconsejable cambiar el diseño o como sacar provecho realmente al nuevo escaparate virtual de la empresa, pero… ‘tenemos que cambiar la web’.

Pasarán meses y meses y todavía seguiremos aprendiendo inglés, dejando de fumar o cambiando la web. Reunión tras reunión será uno de los temas recurrentes para que alguien caiga en la trampa preguntando ‘¿cómo va la web?’. Sin querer echar balones fuera se responsabilizará a la empresa o programador que se le encargó hace meses el proyecto y sin indagar más, volverá a aparecer la web en la próxima reunión.

Es muy español esto de poner una web que cambiar en tu vida y mucho más eso de no concretar una fecha de finalización para que siga alterando el orden del día en numerosas reuniones con dirección.