Quizá tú todavía, por los pelos. Pero tus hijos ya no. No tendrán un amor de su vida, ni un trabajo para siempre, ni un piso para toda la vida. Sólo tendrán la seguridad de la incertidumbre. Y la tendrán para siempre.
Trabajos freelance, mini y microtrabajos, politrabajos, modelo freemium. Microrelaciones, polvos mágicos, emociones breves, aplicaciones para sólo gozar. Adiós a la paciencia, la perseverancia, el esfuerzo. Hola inmediatez, píldora del deseo, satisfacción fugaz. Frustración. Medicación. Recuperación. Nueva frustración.
Construimos un mundo donde ya no merece la pena construir. Reparar, restaurar, verbos en abandono. Consume, desecha, compra, consume, desecha,… cultura Zara.
Todo estará prefabricado, embalado, retractilado, listo para el uso. Amor incluido. Un sucedáneo, claro. El zumo ya no es zumo. Los tomates ya no saben a tomates. Deseo-consumo-frustración-nuevo deseo-consumo.
Ávidos del tiempo lento sólo nos quedará escapar a ese triángulo de las Bermudas que forma la laponia española. Teruel-Cuenca-Guadalajara. Silencio y tiempo detenido.
Tus hijos ya no conocerán la carta que se espera días en el buzón, el beso que se tarda semanas en conseguir, la respuesta que se busca entre los tomos severos de una biblioteca, el trabajo que tenazmente se persigue y se retiene con un esfuerzo constante, continuado, pertinaz, obcecado, con el día día de camisas planchadas, olor a suavizante, o el impecable nudo de la inútil corbata.
Lo efímero es una enredadera imposible de podar. El problema es que no estamos entrenados en la derrota, en la pérdida. Y ese será, es, el pan nuestro de cada día.
En este entorno vital, ¿quién se acuerda del largo plazo? Dejemos de lado clientelismo, puertas giratorias, proteccionismo legislativo, oportunidades electorales a cambio de supervivencia. Energéticas, editoriales, informativos, papel, funcionarios, taxi, banca… poder a cambio de poder… sobrevivir. Trampas.
Por mucho y muy bien que se defiendan, por muy junto al poder que se encuentren, los búfalos siguen en medio del cenagal, hundidos hasta la falda y el costillar.
Las curvas de la oferta y la demanda se descojonan del equilibrio de mercado. Keynes se está tomando una caipirinha en el chiringuito mientras desahucian a Sócrates. No hay dinero en los bolsillos para inflar la siguiente burbuja.
Sembrar hoy para recoger mañana. Muy pronto dejar de sembrar y sólo recoger. Pillaje. Linchamiento. Islas de plástico para plantar futuros de pvc.
CEO’s de cuarto de hora. ¿Cuánto tiempo para pensar en el futuro? ¿Cómo olvidar los incentivos de mañana para procurar el equilibrio de pasado mañana?
Sostenibilidad, economía circular, retorno de riqueza al entorno, polución cero, huella de carbono cero, plástico cero, economía socialmente responsable, energía limpia, economía colaborativa. Legislación responsable, dinero negro cero, paraísos fiscales cero, reparto. Límites a la acumulación de riqueza, ética. Más ética y más estética. Empatía. ¿Dónde?
No estamos entrenados a la renuncia, no. Estamos fumando el canuto de lo efímero y nos hemos enganchado. No woman no cry, no no no woman no cry…