• Mantener un mensaje común en un gobierno de coalición de dos partidos (PP y C´s) y pactado a tres (la suma de VOX) así como la redefinición de la Oficina del Portavoz, principales desafíos.
  • Tanto la RTVA como la Dirección General de Comunicación Social dependerán de la Oficina del Portavoz, aunque toda actuación deberá ser consensuada con Ciudadanos.

El décimo Portavoz del Gobierno andaluz es Elias Bendodo. Después de alguna semana de dudas e incertidumbres, una hora de retraso (disculpas admitidas), el también consejero de Presidencia será el encargado de gestionar la política informativa de un solo gobierno con voces múltiples.

Se repite el modelo que impulsó José Antonio Griñán, que colocó como Portavoz a María del Mar Moreno siendo consejera de Presidencia. “Queremos una atención permanente y diaria con los medios de comunicación, toda aquella que sea posible”. El eje de comunicación lo tiene más que claro: “He formado parte de la negociación de los acuerdos de gobierno con Ciudadanos, y esa será la hoja de ruta. Vamos a hacer lo que hemos dicho que vamos a hacer: defensa de la unidad de España, reducción de impuestos y reducción de estructura organizativa”, ha comentado.

El nuevo Portavoz se hace cargo de una responsabilidad con varios frentes. El primero dotar de un mensaje común a un gobierno de coalición de dos partidos (PP y C’s) y pactado a tres (la suma de VOX), ejercicio que se complica con unas elecciones a las puertas y donde cada uno de los grupos diferenciarán sus discursos unos de otros.

Esto implica un ejercicio de equilibrismo en cada una de sus manifestaciones, principalmente en el turno de preguntas de las comparecencias en el Consejo de Gobierno. En esta “sesión de control” de los periodistas al Gobierno  no sólo responderá al tema “estrella” aprobado en la sesión semanal del equipo de gobierno sino a las preguntas de actualidad donde tendrá que hilar muy fino para no herir sensibilidades en San Telmo o en el Hospital de las Cinco Llagas.

Otro asunto será acometer la redefinición de la Oficina del Portavoz del Gobierno. Desde sus inicios en el año 1984 la “gran sala de prensa” del gobierno andaluz intentó aglutinar y coordinar las relaciones informativas de la administración pública con los medios de comunicación. Cada portavoz le ha dado su impronta y se ha ido adaptando a las necesidades de información y comunicación tanto de profesionales como de la ciudadanía. Será interesante como el nuevo Portavoz implementa novedades para avanzar en el diálogo útil y responsable con los diferentes públicos.

La Oficina del Portavoz siempre ha tenido como asignatura pendiente la definición administrativa de su personal a través de una RPT en la propia Junta de Andalucía. Hasta el momento un nutrido grupo de profesionales han desarrollado una labor técnica de apoyo a las delegaciones provinciales y consejerías, documentación, fotografía o redes sociales … a través de la figura de Personal de Libre Designación. La comunicación institucional pende del “viento” partidista que gobierne. Preguntado por este asunto en la rueda de prensa tras el Consejo de Gobierno ha declinado pronunciarse de forma clara.

Pues bien, ahora que Función Pública está en la Consejería de Presidencia quizás, de una vez por todas, sea el momento para definir por fin el papel de los periodistas en la administración autonómica a través de los mecanismos propios de mérito, concurrencia y capacidad. Sería una oportunidad de estabilización de empleo y una salida profesional con empleo de calidad para miles de estudiantes y licenciados en Ciencias de la Comunicación. Además, provocaría un efecto espejo en otras administraciones.

Capítulo aparte merece la RTVA y futuro de la Dirección General de Comunicación Social (con un Director ya destituido). De momento sabemos que tanto la RTVA como la Dirección General de Comunciación Social (ente que regula el espacio radioeléctrico y gestiona comunicación publicitaria) también estará bajo la responsabilidad de Bendodo.