• El creativo Toni Segarra asegura que su oficio no funciona sólo con ideas mágicas y brillantes, sino que requiere de rigor y sensatez
  • El fundador de la agencia de publicidad SCPF reivindica la vuelta al producto y recuerda que las marcas están en el mercado para algo más que ganar dinero

Se ha acabado el tiempo en el que decir una cosa es más importante que hacerla. Por lo menos, eso es lo que piensa Toni Segarra, uno de los mejores creativos del país. El fundador de la agencia de publicidad SCPF -que ha participado en el II Encuentro #PubliCARTV, organizado en Zaragoza por la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión (CARTV)- ha recordado la importancia del producto y de su valor en la publicidad. Y es que, según él, “los valores no se comunican, se demuestran. No hay que decir, sino hacer”.

En este sentido, Segarra ha asegurado que la publicidad puede vender cualquier cosa, siempre y cuando sea algo beneficioso para el consumidor y no se le engañe o se trate de trasladar un valor que no tiene. “En ese caso, el consumidor castiga”, ha añadido el creador del ¿Te gusta conducir? En este sentido, el creativo ha reivindicado la vuelta a los orígenes, al producto y ha apuntado que hay muchas marcas que ya no recuerdan por qué están en el mercado. “Las compañías producen algo y lo ponen a la venta porque creen que están haciendo algo que mejorará el mundo, que tiene valor. Aquellas que se olvidan que están en el mercado por una razón y sólo piensan en ganar dinero, lo van a tener más difícil”, ha añadido.

Y es que, para el artífice del Bienvenido a la república independiente de tu casa, estamos en una sociedad en proceso continuo de transformación y de adaptación, en el que el consumo es un acto político “y casi más democrático que votar”. “Y es que el mundo se construye a partir de nuestras decisiones de compra”, ha comentado, al tiempo que ha subrayado el poder que tiene el consumidor.

Para Segarra, la clave de la buena publicidad está en “llegar a los sentimientos”. Por ello, “siempre trato de compararlo con la poesía, que debe tener la capacidad de conectar emocionalmente y afectivamente con la gente”. No obstante, también ha asegurado que su oficio no funciona sólo con ideas mágicas y brillantes, sino que requiere de rigor y sensatez. “Hay que analizar bien el problema, con el fin de dar la mejor solución”, ha comentado, al tiempo que ha hecho hincapié en la importancia de la confianza entre publicista y cliente. “A mayor confianza, mayor libertad, más creatividad y, posiblemente, más eficacia”, ha aclarado el creativo.