Lucía Benavente es una de las voces más reconocibles -por su acento español- de RCN, una de las emisoras líderes en Colombia. Hace tres años decidió dejar España y realizar un “auténtico” máster trasladándose a Bogotá para aprender y ejercer el periodismo. Ha trabajado en Caracol Radio y como corresponsal en Miami de la WRadio y ha descubierto que hay muchas formas de hacer periodismo.

  • ¿Cómo termina una joven periodista de Zaragoza trabajando en una emisora de radio de Colombia?
  • Llegué ya hace tres años. Y la oportunidad surgió cuando estaba terminando de estudiar Periodismo en la Universidad de Zaragoza. Tal y cómo estaba el panorama laboral, la única alternativa que tenía, como muchos de mis compañeros, era estudiar un máster. Sin embargo, yo decidí invertir el dinero en un verdadero y auténtico máster: irme a otro país a ejercer el periodismo y aprender. A través de algunos contactos en la Cadena SER, me puse en contacto con la dirección de Caracol Radio -que también pertenece al grupo PRISA- y solicité una plaza en Colombia. Surgió la posibilidad de un contrato de seis meses. Eso sí, de prueba y haciéndome cargo de todos los gastos del traslado a Colombia. Pero salió bien. Llegué a Bogota y allí estuve un tiempo, ya que la idea era que yo trabajara en una pequeña ciudad llamada Bucaramanga.
  • Bogotá, Bucaramanga, pero también ha estado trabajando en Miami.
  • Sí. Estando en Bucaramanga surgió la posibilidad de un traslado a Miami, como corresponsal de la WRadio, también de Caracol Radio, para informar de la actualidad americana a los colombianos. Y es que Colombia es un país de emigrantes y muchos de ellos están en EEUU, por lo que la emisora cuenta con corresponsales en Miami, Nueva York y Washington. Fue una experiencia profesional muy fructífera, ya que me permitió cubrir grandes eventos -como los premios Óscar o los Grammys-, entrevistar a importantes personajes y realizar reportajes muy interesantes.
  • Sin embargo, vuelve a estar en Colombia…
  • Llegó un momento en que Miami se me hizo muy cuesta arriba y decidí volver a Colombia. Tuve que empezar de cero: volver a entrar en el país como turista, renovar papeles y visados,… Y surgió la posibilidad de trabajar para RCN (la competencia de Caracol Radio). Y aquí estoy. En la actualidad, estoy en dos programas. Por la mañana, en En la jugada, un programa sobre actualidad, deportes, tendencias tecnológicas y sexo, que se emite entre las 10 y las 12 de la mañana. Y por la tarde, en Voces RCN, un programa de tertulia política nacional e internacional, de análisis y de opinión, bastante sesudo.
  • Ya lleva allí unos años. ¿Qué diferencia encuentra en la forma de hacer periodismo en Colombia y España?
  • Como todo, el periodismo aquí tiene sus virtudes y sus defectos respecto a la manera de ejercerlo en España. Como algo negativo, he de criticar la falta de profesionalidad que pueden tener algunas de las personas que se ponen delante de un micrófono. Gente con poca experiencia, que, a veces, ni siquiera domina el tema del que está hablando. A diferencia de lo que pasa en España, aquí, las emisoras no valoran lo que supone un minuto en el aire. Y el oyente no es tonto y se da cuenta de ello. Además, la política es el tema estrella –aunque llega un momento en el que no aporta nada, porque es hablar continuamente de lo mismo-. Y el resto de temas, como los sociales (sanidad, corrupción, violencia,…), quedan relegados a un segundo e, incluso, tercer plano. Y en muchas ocasiones, si se tratan, es para caer en la porno-miseria.
  • Pero también habla de virtudes.
  • Sí. Si algo caracteriza a los periodistas colombianos es su capacidad de improvisación. Y, además, les sale bien. En ese aspecto, son increíbles, lo hacen fenomenal. Es algo que me encanta. No tienen vergüenza y son muy creativos y proactivos. Asimismo, es un periodismo muy ágil. Por un lado, porque las fuentes suelen ser muy asequibles. Por otro, por la cantidad de noticias que se producen al día. Aquí pasa en 24 horas, lo que en España en una semana. Además, las historias son de lo más rocambolesco y pintoresco. Algo que te ayuda a entender algunos de los personajes de Gabriel García Márquez y porque aquí están algunos de los mejores cronistas de habla hispana.
  • Colombia tiene fama de país peligroso. ¿Es fácil hacer periodismo? ¿Cuenta con la libertad necesaria o tiene presiones?
  • No es el país más seguro del mundo, por supuesto. Y, en algún momento, los periodistas pueden ser amenazados o chantajeados. Pero esas presiones vienen de fuera de las emisoras. Aquí, en la radio, cada uno cuenta lo que quiere contar. Incluso si eso va en contra de los intereses económicos de la emisora. Si hay que denunciar una mala gestión de una empresa, ya sea cliente o cercana a la propiedad de la cadena, se ha hecho. Y sin ser censurado por la emisora.
  • ¿Qué ha aprendido en este tiempo?
  • Muchas cosas. Por un lado, que hay muchas maneras de hacer periodismo. Cuando llegué a Colombia yo era muy crítica con su forma de hacer periodismo, más improvisado y no tan pulcro y purista como el español. Ahora me he dado cuenta que hay muchas maneras de ejercer esta profesión. Además, he aprendido a valorar más cosas como la educación o la sanidad gratuitas y universales. En España son maravillosas y no las apreciamos, mientras que aquí son un desastre. A todo ello, hay que añadir que esta experiencia madurez personal y profesional que me ha aportado esta experiencia, así como a ser autodidacta e independiente y a respetar una cultura desconocida.
  • ¿Se plantea volver a España, seguir allí o, quizás, un nuevo destino?
  • Me planteo regresar a España, pero no ahora. Más a largo plazo. Me encantaría volver y trabajar en una emisora como la Cadena SER, que es la que más conozco. Pero creo que todavía puedo seguir aprendiendo cosas por aquí. En cuanto a cambiar de destino, tampoco me lo planteo de momento. Para poder informar bien, es necesario conocer y entender bien la realidad de donde estás. Y cambiar de país significaría volver a empezar de cero. ¡Con lo que me ha costado conocer la realidad colombiana! De momento, como mucho, me puedo plantear cambiar de medio o de puesto, como trabajar en una corresponsalía.
  • ¿Qué consejo la daría a esos jóvenes recién licenciados o a los no tan jóvenes que están pensando en emigrar?
  • Que lo hagan, que no tengan pereza. Yo animo a todo el mundo a salir. Es más, para cualquier periodista debería ser obligatorio realizar una estancia en el extranjero, porque te abre la mente y te permite conocer otras formas de comunicación.