Macarena Berlín dejó por un momento el estudio de radio y se vino a Zaragoza para presentar su segundo libro y primera novela ‘Háblame bajito’, momento que aprovechó la colaboradora de ExtraDigital Ángela Medrano, para hacerle esta entrevista. Joven periodista, pero sobradamente experimentada, Berlín dirige y presenta desde 2009 ‘Hablar por hablar’ en la Cadena SER, programa líder de las madrugadas radiofónicas que lleva casi veinticinco años en antena. Durante el verano, está al frente del segundo tramo de ‘Hoy por Hoy‘.

  • ‘Háblame bajito’ es el segundo ejercicio escrito para una mujer que ha crecido al calor de las ondas y de las historias que nos hila y destila. ¿Qué tienen en común estas dos formas de comunicar, la escrita y la radiada, para que, en ambas, se desenvuelva con éxito?
  • Me muevo muy bien en la oralidad de la radio. En la espontaneidad de la radio, estoy muy cómoda. Escribiendo estoy más incómoda, pero escribir me permite revisar, reflexionar, arrepentirme… La escritura es una consecuencia de hacer radio. Escribo sobre lo que escucho… La radio es como una suerte de documentación para luego novelar. La vida en general te brinda muchos temas para luego escribir. La contemporaneidad pide escribir. Escribiendo es cuándo y dónde realmente te encuentras, precisamente, en el momento de revisión de conceptos y de vida que atravesamos.

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Para Medrano eso es cierto. En su opinión, en la Literatura y en la lectura, encuentra ese espacio para la reflexión el que escribe, porque se detiene a plasmar en palabras sin estar a merced de la necesidad de la inmediatez que nos rodea… Y también encuentra espacio para la reflexión el que lee, que puede releer, repensar, replantearse y sentirse acompañado en su íntima y propia reflexión.

  • Una novela con ciertos visos autobiográficos. La protagonista, Pita, comparte algunos aspectos vitales con su persona. Un personaje en un momento crucial y de cambio. ¿Qué opina de los cambios, del abismo del cambio?
  • Yo lo llevo bastante bien porque he crecido en el cambio de manera natural. De hecho, he tenido que adaptarme a muchos cambios. Por otro lado, he tenido mucha suerte porque he sido educada por una maestra que siempre me enseño a mirar, cuestionar, opinar,… A Pita, el personaje de la novela no. Ha vivido siempre en una especie de jaula de oro, en sobreprotección. Yo, en cambio, crecí en medio de una anarquía pedagógica en la que me insinuaban que, en función de lo que hacía, había unas consecuencias, que hay que ser consecuente y responsable.
  • Háblame bajito es una novela que invita a la introspección y al autoconocimiento para que, precisamente, pueda tener lugar algo tan importante y serio como eso de sentar criterio y sentirse libres de elegir lejos de presiones y de estándares sin olvidar que cada persona es un mundo, somos todos diferentes viviendo “una vida única e irrepetible”.
  • Quería crear un personaje al que yo le pudiera dar verdad. Me parece fundamental obrar desde la honestidad y, además, quería trabajar mi novela desde los sentimientos y desde la sinceridad. Esa misma actitud es desde la que me desarrollo dentro del periodismo social, que es el tipo de periodismo en el que estoy especializada. No me muevo entre políticos y pretensiones, me muevo entre gente que me cuenta, posiblemente, los peores momentos de su vida. Decide compartirlos conmigo y, por eso, no podía crear un personaje grande. Pita tiene las voces de muchas mujeres. El libro está dedicado a las mujeres que tan a menudo no han tenido o no tienen voz, a pesar de sacar adelante familias. Son el referente a la hora de ayudar, solucionar o dar respuesta a inquietudes. ¡Al mundo lo mueven los ovarios! La mujer ha tenido que estar siempre por delante de los acontecimientos. Pero ha estado tan ocupada en los demás que no ha tenido tiempo para decidir qué tipo de mujer quería ser y cómo quería vivir su vida.

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Ángela Medrano destaca que Macarena Berlín le regala, le brinda muchos más titulares: “Las mujeres siempre son sospechosas… Hagan lo que hagan y digan lo que digan, siempre habrá un hombre que lo ponga en cuestión”. No obstante, la entrevistadora subraya que la locutora de la SER no es para nada acérrima ni dogmática, porque también le dice con convicción que se trata de “una lucha en la que hemos de estar hombres y mujeres. Creo en una lucha mixta, porque es una cuestión de Derechos Humanos. Y eso nos compete a todos, hombres y mujeres”.

  • Aprender a estar en solitud que no en soledad es parte de la revisión en la que estamos inmersos. Ahí fuera y aquí dentro en nosotros mismos, hay un cambio de sensibilidad, que a algunos nos pilla a contrapié, andamos algo perdidos. ¿Dónde aferrarse para reinventarse?
  • En el caso de Pita, la protagonista lo que no ha hecho es escucharse. Vive regalada de sobreprotección que siempre es muy cómoda en términos de cuidado. Pita se dejó llevar por una sobreprotección tan crispante como adictiva, según sus propias palabras. Le faltaba precisamente eso hasta que, por fin, se da cuenta de que no le hace falta tanta épica a su vida y si más lírica. Derrumba el mito del amor romántico, se para a pensar lo que quiere, lo que necesita, lo que le hace feliz…
  • Por último pregunta obligada. Las aguas bajan revueltas en el mundo mediático. ¿Cuál cree que es la razón (económica, excesiva competitividad, egos y vanidades…)?
  • Ninguna de esas cosas y todas. Es contemporaneidad. Es el momento que nos ha tocado vivir. Hay que subirse a la ola, surfearla y seguir y pensar que la vida es eso precisamente.

* Entrevista realizada por Ángela Medrano.