Con una lesión de rodilla y un año de recuperación empezó todo para Manuel Heredia. Este malagueño que duró una semana en la carrera de Ingeniería Informática para decantarse por la Formación Profesional ha pasado de crear en su convalecencia una web de resultados deportivos en 2006 –www.resultados-futbol.com– a concebir todo un conglomerado de servicios entorno al fútbol. Y al dato, su mundo es el dato. Su marca principal es Besoccer, un medio de comunicación con noticias sobre fútbol y resultados deportivos de ligas de todo el mundo y la aplicación móvil, que en España se llama Resultados Fútbol. En los últimos años ha fraguado Profootball, una herramienta para los profesionales del fútbol dando todo tipo de soluciones de consultoría deportiva y tecnológica. Además de otros muchos proyectos en mente o ya funcionando, como la alianza con la periodista Ana Pastor a través de Benewtral. 

Besoccer es la mayor base de datos del mundo de fútbol. Y esos datos los difunden ellos mismos y también los sirven a otros medios de comunicación o clubes y entidades. Con unos 120 empleados, la empresa espera cerrar 2019 con una facturación cercana a los 8 millones de euros. Y hace ya cinco años que hubo ofertas de de compra de hasta 15 millones de dólares, pero Manu Heredia sigue con su sueño. Si hablara a la velocidad que va su cabeza sería imposible seguirle. 

¿De qué dimensión de datos estamos hablando?

Besoccer es la mayor base de datos del mundo de fútbol. Por hacer un paralelismo somos el Bloomberg del mundo del fútbol, porque todo el que se dedica al mundo financiero tiene que tener Bloomberg para estar conectado.

¿Y a nivel de tráfico de datos?

Somos la primera aplicación de Deportes de España. Y somos la aplicación hecha en España con más descargas. Tenemos 4 o 5 veces más tráfico que Marca. Por poner un ejemplo, en un Barça-Atlético, un Madrid-Barça o un partido de Champions llegamos a tener hasta 90.000 peticiones de datos por segundo a nuestro servidor, tanto de usuarios como de profesionales o medios de comunicación. 

¿Cómo se recopila toda esa información, todos esos datos?

Hemos creado una infraestructura tecnológica muy potente para extraer datos, para tener facilidad al manejarlos y para introducirlos. Somos una especie de agregador de datos. Como hoy se puede encontrar toda la información en Internet, tenemos muchas herramientas que nos permiten añadir esa información a nuestra base de datos en el mínimo tiempo posible.

Póngame un ejemplo.

¿Cómo podemos tener las alineaciones de los equipos de Tercera División al momento? Pues seguimos las cuentas de Twitter de los equipos, que las publican siempre 10 minutos antes de que empiece el partido. Lo normal sería coger el texto y picarlo a mano donde se quiera mostrar. Nuestras herramientas pueden copiar ese texto y de manera inteligente, detectar que los nombres están separados por comas, y cada una de esas entidades es un jugador que, al relacionarlo con nuestra base de datos, se coloca automáticamente en una infografía en el lugar que corresponde en el campo.

¿Dónde ha sido más complicado conseguir datos?

Tenemos todo el histórico de datos del fútbol desde 1874 documentado, desde los primeros partidos de la FA CUP en Reino Unido. Sí que es cierto que en el tema de los históricos encontrar datos de la liga de Malta de 1965 es jodido, pero acudimos a fuentes en Internet que son como una especie de bibliografía que contiene los datos en texto, y lo extraemos. El histórico es cierto que ha sido complicado. Luego cuando vas bajando a categorías inferiores se hace más difícil, pero recurres a federaciones, medios de comunicación locales potentes, agregadores de resultados que tengan la información, o contratando proveedores de datos. Tenemos una infraestructura muy compleja pero que funciona muy bien.

¿En algún momento en estos últimos años en los que la empresa ha crecido tanto ha sentido vértigo?

Al final en la gestión empresarial todo se basa en dinero, lo usas para contratar recursos, negociar acuerdos, patrocinar equipos… Yo no tengo apego al dinero y una parte grande de la presión la desvinculo. También tenemos un equipo con gente a la que le gusta mucho lo que hace y es muy apasionada para los retos, así que lo llevamos de una manera natural. Además, llevo muchos años con esto y no me ha llegado el éxito por la cara, lo asimilo de forma natural. Es verdad que uno echa la vista atrás y piensa, joder, estamos en las camisetas y pantalones de muchos equipos de Primera y he podido conocer a gente que no imaginaba que podría conocer.

¿Qué perspectivas tiene la empresa?

Estamos en una época de expansión. Profootball ha crecido muchísimo. Estamos pensando hacer una incubadora o aceleradora de empresas. Y un proyecto de información más datos, es exportar la experiencia de Besoccer a otros nichos, no sólo de otros deportes, sino de otro tipo de información, como divulgación científica o política. Tener la noticia y los datos para poder contextualizarlo. En esta línea tenemos un proyecto con Neutral, de Ana Pastor, que se llama Benewtral. Se trata de tener otra forma de acceder a la información. Y también estamos trabajando en proyectos de gamificación.

¿Con cuántos clubes de fútbol tenéis acuerdos?

Con 28 clubes o entidades de primer nivel, de Primera y Segunda División, en España la mayoría, y también en Francia, Inglaterra, Italia y Colombia.

¿En qué consisten esos acuerdos?

Las aplicaciones móviles se las hacemos a casi todos los equipos o entidades. Hay una parte de consultoría deportiva que es darle acceso a nuestras herramientas, que ofrecen muchas soluciones de análisis, y luego está la parte tecnológica que va desde hacer infografías o videografías, páginas web o cualquier otra parcela que nos pidan. Están el Betis, Málaga, Tenerife, Las Palmas, Celta, Granada, Córdoba, Español, Leganés, la Liga Nacional de Fútbol Sala, la Vuelta a España…

¿Y los datos también se pueden usar para el mercado de fichajes?

A cada jugador que tenemos en la base de datos le tenemos asignados hasta 600 parámetros. La marca de ropa que lo viste, la talla de pie que tiene, el modelo de calzado, cuánto corre, la fuerza que tiene, los partidos jugados, si es internacional, si lo fue con las categorías inferiores, cuánto cobra, altura, peso… Y con eso los equipos pueden hacer filtros muy específicos. Quiero un lateral derecho que termine contrato en las próxima temporada, que cobre menos de 1 millón de euros, que también pueda jugar de central, que sea alto, que dé más asistencias que la media en su posición, que tenga experiencia en la Segunda División española y que no esté jugando en España. ¿Cómo encontraría eso un director deportivo sin Profootball?

¿Qué estrategia de marketing ha seguido Besoccer?

Invertimos mucho dinero en publicidad en Google y Facebook para atraer usuarios de la aplicación. Y también tenemos herramientas internas para medir y analizar datos. Por ejemplo, estamos apostando por Etiopía. Nadie apostaría por este país porque está en vías de desarrollo, no tiene aparentemente mucho interés en fútbol y no parece un mercado interesante. Pero Etiopía es ahora mismo uno de los países que más crecimiento de población tiene, que más crece en la franja hasta los 15 años, el índice de penetración de smartphones está por encima de la media de África, que ya es bastante alto… Si cruzas todos los parámetros ves que Etiopía va a tener muchísimos más millones de potenciales usuarios que cualquier otro país. En su día lo hicimos con Nigeria y en Latinoamérica y es una estrategia que nos ha funcionado muy bien.

El fútbol es un producto enorme, pero tiene sus sombras, ¿qué le decepciona de ese mundo?

Una vez que te metes dentro, es un mundo muy oscuro, muy de amiguismo y con muchos intereses cruzados porque al final se mueve mucho dinero. Quizá esa sea la parte más fea, el componente humano que hay en la toma de decisiones. Los clubes de fútbol deberían funcionar más como empresas que como entidades deportivas. Aunque lo que manejan son ilusiones y grandes masas, sí es verdad que podrían tener una gestión más eficiente. Es un sector que mueve tanto dinero que la gestión prácticamente queda a un lado.